DURAZNO | VÍCTOR RODRÍGUEZ
Andreina Viera bajó "volando" la escalera del estadio Ernesto de León, cuando escuchó que su nombre había sido elegido entre 500 personas para uno de los 30 puestos de trabajo titulares en tareas de limpieza en la Intendencia de Durazno.
El municipio hizo un llamado para conformar una bolsa de trabajo de 60 personas (30 titulares y 30 suplentes) para tareas de limpieza y mantenimiento de áreas verdes y espacios públicos de la ciudad. Se inscribieron 500 personas, la mayoría mujeres. Ayer se hizo el sorteo.
El edil colorado Edgardo Lerena cree que la masiva inscripción es una muestra de que la tasa de desempleo en Durazno es mayor a la que se menciona por parte del gobierno. "Es mayor de lo que dicen las estadísticas que hablan de un 6%, hay mucho desempleo, hay mucha gente en el Plan de Equidad que no es tomada (como desempleada), el tema es que el relevamiento del Ministerio de Desarrollo no es tan efectivo como tendría que ser en tomar a aquellas personas que requieren trabajo y no lo tienen", afirmó Lerena.
Andreina casi ni se percató que estaba bajando las escaleras con su pequeño hijo en brazos. Desde la poblada tribuna la gente aplaudía a la seleccionada. El secretario general de la Intendencia, Claudio Piñeyro, explicó que "se va a tomar a la gente por 60 días y se les abonará un sueldo mínimo nacional, será un contrato a término por ese lapso que, si se puede y si es necesario, podría prolongarse porque la premisa es tener limpio todo el entorno urbano y suburbano de Durazno".
El sorteo se cumplió con todas las garantías, mencionó el edil Lerena, que junto a su par nacionalista, Henry Oyarzabal, supervisaron el acto con una visión desde la Junta Departamental. La convocatoria se realizó ayer sobre las 16 horas en el estadio cerrado.
La mayoría de los anotados concurrió con sus familiares. Piñeyro, una escribana y un abogado de la Intendencia, dieron a conocer por altoparlante la nómina individual de registrados (500 con nombre completo y cédula de identidad), lo que llevó más de 45 minutos; al mismo tiempo se colocaban dentro de una urna las fichas con los datos de cada uno de los interesados.
Posteriormente se procedió al sorteo, realizado por niños familiares de la gente anotada.
Zulma Umpiérrez fue una de las primeras favorecidas. Se emocionó al escuchar su nombre, máxime cuando hace pocas semanas debió abandonar su casa por las inundaciones. "Tenía expectativas, nunca hay que perder las esperanzas y hay que creer en Dios. Tengo una nena, más por ella quiero empezar a trabajar, uno lo necesita; te agarra la creciente y te rompe todo, estaba precisando una alegría así", contó.
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