La candidata de Unidad Nacional a la Intendencia de Montevideo, Ana Lía Piñeyrúa, anunció sus propuestas para atender la problemática de los clasificadores y calificó de "inadmisible" el fenómeno creciente de los niños hurgadores.
La labor de los niños clasificadores "está categorizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como una de las peores formas de trabajo infantil, y está prohibida a los menores de 18 años. Y este es un fenómeno que viene creciendo a la vista y paciencia del Ministerio de Trabajo, del INAU, y de las autoridades de la IMM. Es una cosa absolutamente inadmisible", sostuvo ayer la candidata en su comité de campaña.
La situación de los niños que trabajan en la clasificación de residuos en su casa o "arriba de los carros", a altas horas de la noche, es el tema que más le preocupa a Piñeyrúa de la problemática de los hurgadores.
La candidata señaló que los niños deben educarse para tener posibilidades de acceder a un empleo de calidad y salir del círculo de pobreza.
El documento programático presentado ayer establece que en coordinación con el MTSS y el INAU se velará por el cumplimiento de la normativa sobre el trabajo infantil y "se implementará el otorgamiento de un apoyo a las familias que retiren a sus hijos del trabajo, siempre y cuando aseguren su asistencia al sistema educativo". Piñeyrúa admitió que no existe un censo para determinar el número de personas, adultos y niños, que se dedican a esta actividad, y una de sus propuestas es llevar a cabo un registro formal.
La candidata no se mostró partidaria de eliminar este sistema informal de recolección de residuos; su propuesta, más bien, apunta a "equilibrar" los derechos de los clasificadores -preservar su fuente de trabajo y mejorar sus condiciones laborales- y los de los montevideanos a tener una ciudad limpia y con tránsito seguro.
La iniciativa de Piñeyrúa, que ya presentó a la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus), incluye la capacitación de los hurgadores y también apunta a dotar a esa tarea de una "infraestructura adecuada y con los elementos de seguridad y salubridad que el MTSS fije para evitar la contaminación".
Reconoce que "la inmensa mayoría de los clasificadores quiere seguir siéndolo" y que "no todos están convencidos de salir de las calles", por eso habló de un proceso gradual y una aplicación "paulatina" de su propuesta.
Otro elemento aborda la clasificación de los residuos en su lugar de origen. Piñeyrúa propone realizar una "gran campaña" en los medios de comunicación y en el sistema educativo para la correcta clasificación de la basura pues "los montevideanos tenemos buena parte de culpa de la suciedad de nuestra ciudad". Señaló que los vecinos deben acostumbrarse "a clasificar los residuos en las casas, las fábricas, las empresas", como ocurre en otras partes del mundo.
Piñeyrúa se comprometió a que, si gana, se construirán plantas en lugares específicos, donde "los clasificadores puedan trabajar y procesar los residuos para luego venderlos".
En su exposición destacó el trabajo de los clasificadores, que impide la generación de "basurales endémicos" en los contenedores. De paso criticó la gestión de la IMM por "no limpiar los contenedores con la frecuencia que debiera".
Carritos
Un registro voluntario que llevó a cabo la IMM a finales de 2008 arrojó la existencia formal de 5.013 clasificadores en Montevideo.
La Intendencia estimaba, antes de realizar ese registro, que el número de carritos recolectores rondaba los 10.000.
La Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus) sostiene que el número real es "el triple" de lo que indica el registro.
Del total de clasificadores registrados, la mayoría (2.800) dijo trabajar de mañana.
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