REBAR
Cuando el maestro Tabárez era Director Técnico de Boca Juniors, "descubrió" a una dupla ganadora que fue elaborando un capítulo importante de la historia xeneize. La habilidad de Diego Latorre era un inagotable surtidor de pases en dirección de Gabriel Batistuta, que los transformaba en goles con demoledora frecuencia. Tiempo después, Latorre complementó su asidua exposición en las publicaciones deportivas, con grandes espacios en las revistas del corazón dedicados al romance del futbolista con la hija del presidente capicúa. El episodio constituyó una tragedia griega (mejor dicho, árabe) para don Menem, fanático de River Plate que no podía comprender cómo Zulemita fuera capaz de ennoviarse con un jugador de Boca, poniéndose en boca de todo el país. Pasado un tiempo, Latorre perdió la titularidad amorosa y "Zule" empezó a mirar hacia el banco de suplentes segura de encontrar un sustituto que agregara, a los buenos pases del desplazado, potencia de goleador. Cuando se decidió por el italiano Paolo Bertoldi diciéndole: "Ahora entrás vos", los más optimistas pensaron que la posesión de la libreta matrimonial fechada el 14 de junio de 2003, iba a llevar a la vida de Zulemita la cuota de felicidad y paz hogareña a que toda mujer soñadora tiene derecho. Pero, el tano resultó un fiasco, que le dejó como único saldo positivo, un varoncito que hoy día levanta seis deditos cuando le preguntan por su edad. Hubo luego, disuelta ya la unión conyugal, distintos tipos de relacionamiento, en los que alternaron entre otras presencias consulares, un empresario bodeguero, al que siguió un noviazgo oficial con Federico Sobisch (a quien no tuve el placer de conocer en mi larga vida) y, más tarde, una gira de salidas generalmente nocturnas con Pedro Valente, un karateca brasileño que lucía junto a "Zule" en posición de ataque, permanentemente.
El último metejón (vigente hasta anoche, al menos) lleva el nombre de Nicolás Gastón Navarro, un golero que espera la oportunidad de debutar en el equipo principal de los millonarios, devaluados en el presente torneo del fútbol argentino: el joven tiene quince años menos que Zule, que pronto cantará las 40, pero pese al puntaje a su favor toma precauciones para el momento en que ella se disponga a ejecutar un penal.
Por su parte, papá Menem -consultado por esta nueva aventura futbolera de la niña de sus ojos- ha mezclado su respuesta con el recuerdo de aquel romance con el boquense Latorre con que lo amargó Zulemita, y manifestó: "Por lo menos, el Nico Navarro es de River".
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