LONDRES | FERNANDO DUARTE- O GLOBO
Al entrar en una de las suites del Dorchester, el suntuoso hotel del centro de Londres, Robert Pattinson no tiene el menor problema para conquistar la mesa de los periodistas que tiene a su frente.
Llega con la ropa amontonada, los cabellos desaliñados y una barba que haría al vampiro de Crepúsculo atacar a las víctimas más en base de cosquillas que a mordidas. Pattinson, no obstante, departe con un pelotón mayoritariamente femenino y joven. Así, buena parte de la sesión de promoción del drama Remember me, se transforma en una oportunidad para flirtear disfrazada de preguntas, en especial sobre la vida social de un muchacho de 23 años.
Hoy Pattinson es lo que en el lenguaje de Hollywood se define como "hot property": rico y requerido, con la agenda repleta de compromisos. Durante el rodaje de Remember me, por ejemplo, el actor londinense recordó haber pasado por dificultades para concentrarse en escenas de exteriores a causa de la legión de fanáticas adolescentes gritando delante de los cordones de aislamiento. Y admitió que necesita aprender a controlar un poco más la frustración, con irracionalidades como la adoración que recibe a causa del éxito de la franquicia chupa sangre, un `bonus` anexo a los US$ 16 millones que, según los medios británicos, habrían caído en su cuenta bancaria.
"Tengo que ser agradecido a lo que Crepúsculo me proporcionó, pero me divierto mucho más en pequeñas producciones, comenzando por el hecho de que el clima es otro, no hay tanta gente en el set, por ejemplo. La fama es algo que puede ser estresante, especialmente cuando uno está solo. Pero mis amigos de hoy son los mismos de los tiempos en que nadie me conocía", cuenta Pattinson.
La barba sirve de escudo. Aunque él explique que forma parte de la composición del personaje de un próximo film, el agregado le permitió que anduviera por Londres casi sin ser reconocido. "No tomo demasiado en serio a la fama, pero a veces me siento obligado a disculparme por ser yo mismo".
ROMÁNTICO. Y, aunque busque un poco más de variación en los papeles, Remember me es un poco más de lo mismo para el galán. El film, que transcurre en Nueva York, tiene al inglés en el papel de Tyler, un joven universitario amargado por la pérdida del hermano y por la incompatibilidad de genios con el padre, interpretado por Pierce Brosnan. En medio del torbellino personal, Tyler encuentra a Ally, una estudiante también envuelta en una tragedia personal. En ese papel está la australiana Emilie de Ravin, conocida por haber interpretado a Claire, la sobreviviente embarazada del desastre aéreo de la primera temporada de Lost.
Remember me tiene todo el intento de ser una Love story para el siglo XXI, con derecho a escenas de pasión un poco más subidas de tono, bastante más que en Crepúsculo. Apenas una etapa más en la carrera hollywoodiana del londinense, que también será visto en uno de sus próximos trabajos, Bel ami, pasar por las manos de Uma Thurman, Kirsten Scott-Thomas y Christina Ricci. "El film está lleno de escenas embarazosas, con gente diferente. Me exigió bastante", explica.
La serie Crepúsculo tendrá por lo menos una película más y Pattinson no muerde la mano que lo alimenta, pero deja escapar que no sufrirá ataques de melancolía cuando las filmaciones terminen. "Será una sensación extraña, pero al mismo tiempo me libera para mostrar otras cosas. Es un poco frustrante esperar por las filmaciones de Crepúsculo, porque el cronograma cambia todo el tiempo, y uno necesita organizar su vida entorno a eso. A veces me quedo imaginando si un día podré participar en un casting para algún film en el que nadie me conozca. Sólo para ver qué sucedería".
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