BUENOS AIRES | LA NACIÓN / GDA
El gobierno argentino anunció que liberaría el bloqueo que el viernes impuso a la exportación de carne en un intento por evitar la suba de precios en el país, pero al cierre de esta edición la promesa no se había cumplido y la mercadería estaba aún trancada en la frontera.
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, anunció ayer que liberaría los embarques y fue ratificado por el ministro del Interior Florencio Randazzo, quien incluso negó que tal bloqueo hubiera existido. "La presidenta Cristina Fernández de Kirchner no ordenó el cierre de exportaciones de carne, tal como se afirmó periodísticamente", dijo, en rechazo a la versión de los ruralistas y exportadores cárnicos.
En la misma línea, Mario Ravettino, titular del Consorcio de Exportadores de Carne, aseguró que "la mercadería que está en plazoleta para embarcarse (...) se va a comenzar a liberar de manera inmediata", y luego, comenzarán a trabajar "en un viejo acuerdo, que dice que se exportarán los cortes más caros, y se destinarán al mercado doméstico los de volumen y menor valor".
Pero el presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de la Carne, Miguel Schiaritti, aseguró que las exportaciones aún permanecen cerradas. "Nadie me ha llamado para decirme lo contrario", afirmó.
"El viernes a la tarde cerraron las exportaciones en forma intempestiva. En la Aduana llegaron al extremo de bajar contenedores de barcos y aviones y parar camiones que estaban saliendo del país", explicó un hombre de la industria exportadora que fue afectado por la medida. Cerca de 830 toneladas de productos cárnicos fueron frenadas en las fronteras.
Según una alta fuente de un frigorífico exportador, la prohibición de las exportaciones busca empujar a todos los sectores de la producción a suscribir un nuevo acuerdo de precios que fije el valor del kilo vivo de la media res en US$ 1,2, casi un 50% menos que el precio actual, que ronda los US$ 2,3. Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), denunció que detrás de esta medida del gobierno hay una "política de extorsión".
Pero los involucrados coinciden en que el cierre a los mercados extranjeros no hará que los precios bajen en el mercado local, tal como pretende el gobierno. En 2009, la falta de reses redundó en una suba de los precios superior al 40%.
"Por más cierre que haya, faltan vacas y faltan 4,5 millones de terneros que no se van a recuperar con el cierre de las exportaciones. Faltan 20 kilos de carne por habitante que no existen y no van a existir hasta que se recomponga el stock", señaló Pedro Peretti, otro dirigente de la FAA.
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