MATÍAS CASTRO
Si bien el actor japonés tiene una carrera de cuarenta años, hoy es más popular por ser el ambiguo Dogen, en "Lost", que por su trabajo previo. Desde el sábado está en Uruguay, invitado por el Festival de Cine de Punta del Este.
"Con las reacciones que encuentro en la calle, con la cantidad de gente que se me acerca y me pregunta los secretos de la serie, me doy cuenta del poder de la televisión, y en particular del poder de Lost. Es algo que ni siquiera había experimentado con El último samurai", contó en una entrevista este domingo. Aunque no lo aparenta, ni con su actitud ni con su aspecto físico, Sanada tiene 49 años y está frente a las cámaras desde los nueve. En su país trabajó en más de sesenta producciones, entre películas y series de televisión. A partir del año 2002 dio un paso determinante para su carrera, al menos en lo internacional, cuando participó en El último samurai, una superproducción protagonizada por Tom Cruise que tuvo mucha promoción en todo el mundo. Luego de eso estuvo en Sunshine, en Meteoro y en dos películas de James Ivory.
Precisamente, llegó a Uruguay para acompañar el estreno de Las páginas perdidas, junto con el director James Ivory. Esta, que es su segunda colaboración (la primera había sido La condesa blanca), es una película que se desarrolla en Uruguay, aunque fue filmada en Argentina. Trata sobre un profesor estadounidense que llega al país para convencer a la familia de un escritor fallecido que le permitan escribir su biografía oficial. Anthony Hopkins interpreta al hermano gay del escritor, y Sanada encarna a su pareja, un hombre totalmente adaptado al modo de vida rural de Uruguay.
"Com Jim (Ivory) comenzamos por tener una muy buena experiencia de trabajo en Shanghai con La condesa blanca", cuenta. "Él es muy delicado en todo lo que tiene que ver con las culturas de otros países y con los extranjeros, y por eso mismo cuando estábamos filmando me preguntaba siempre cómo yo me sentía con respecto al trabajo. Hablábamos mucho en general".
La relación de trabajo que tiene con Ivory se remite a dos películas en las que fue actor secundario, y sin embargo ha sido importante para ambos. La otra relación histórica que tiene con un director es con el japonés Makoto Wada, con quien ha hecho varias películas. "Wada es un autor muy anti-Hollywood, es más bien un hombre independiente. Una de las cosas que ha marcado su forma de ser y también nuestra relación es que es un director que intenta hacer sus películas de forma sencilla, las hace cada vez más simples. Y dentro de ese esquema hemos desarrollado una forma de colaboración en la que podemos confiar entre nosotros".
Hace cinco años que Sanada vive en Los Ángeles, una ciudad a la que muchos se mudan para poder estar en contacto directo con la industria del cine. Si bien ha hecho algunas películas de importante peso comercial, como Meteoro y Rush hour 3, no es lo económico lo único que guía sus búsquedas, según afirma. Y esa inquietud profesional surgió en Londres, a comienzos de esta década, cuando se instaló allí para actuar en una obra de Shakespeare. "Ahí me encontré con un equipo internacional y ante un público distinto. Luego de esa experiencia me di cuenta de lo importante que es la mezcla de culturas y la búsqueda, a través de eso, de algo nuevo. Esa experiencia cambió mi vida. A partir de ahí comencé a buscar nuevos proyectos que mezclasen culturas, en los que uno pudiese combinar todo y obtener algo nuevo. Eso es lo que aplico para todo, incluso en el cine".
Sobre "lost" y un film de culto
Estándares de producción. "No conocía mucho sobre la serie al principio, pero sabía que ellos siempre han trabajado con estándares de producción muy altos. Y mientras tanto, en la industria los factores económicos han cambiado mucho en estos años, porque a la vez que muchas películas independientes no consiguen ser estrenadas y los grandes lanzamientos en cine quedan solo para los grandes estudios, en la televisión ocurre que tienen dinero y buenas posibilidades para filmar. Y, desde mi punto de vista, si se marca un estándar de producción, no hay motivos para decir no. Y además los DVD se distribuyen por todo el mundo.
reacciones de los fanáticos. Sentí una fuerte reacción. Participé de cinco episodios pero tuve una gran presión, porque era el nuevo personaje en la temporada final. Los fanáticos se mostraban curiosos por mi personaje, me paraban en la calle y me decían ¿quién eres tú? Me divirtió mucho y me ayudó a canalizar mi energía en el rodaje, porque me pregunté qué cosa especial podía aportar para el rodaje. Me puedo adaptar a un personaje misterioso, que tiene un secreto y no dice nada.
procesos secretos. Una semana o unos días antes de filmar, los productores me daban el guión. Ahí caía en la cuenta de lo que iba a pasar, pero solo sabía eso que estaba en el papel. Nadie conoce el futuro, incluyendo a los actores y también al equipo técnico. Incluso la gente en los estudios del canal no saben. Creo que eso es lo más especial de "Lost". Solo los dos creadores principales lo saben.
un fenómeno de culto anterior. Mientras filmábamos "La llamada" no imaginábamos que se iba a convertir en un éxito tan grande en Japón y en otros países, porque era una pequeña película de terror. De pronto el éxito nos llegó como una sorpresa, e incluso se dio la remake en Estados Unidos. Y todo a pesar de que la nuestra era una aproximación al terror muy distinta a la que se utiliza en Europa o en Estados Unidos. Era algo que no tenía nada que ver, por ejemplo con "El resplandor", era un terror mucho más oscuro y húmedo. Pero en cuanto al público, para mí siempre fue asombroso ver la manera en que la gente tomaba esto con gran sorpresa.
Adaptarse a las más diversas propuestas y fenómenos
Sanada ha trabajado en las películas más diversas, desde films pequeños en Japón (que incluyen los éxitos internacionales de The Ring, en su versión original) hasta experimentos visuales virtuales como Meteoro o ciencia ficción de autor como Sunshine, de Danny Boyle. "Cada vez que cambia un proyecto, un director o un destino, siento que lo que tengo que cambiar como actor es un adaptador", reflexiona con respecto a la manera que tiene de encarar proyectos de distinta naturaleza. "Cada película que he hecho me ha requerido lo que yo llamo un nuevo adaptador en mi mente. Les llamo así a las informaciones que surgen a la hora de comunicarse con el equipo, con el reparto, atender al lugar en el que vamos a filmar, el país. Por eso voy recolectando estos adaptadores en todos lados, de modo de poder usarlos en cada proyecto. Cuando me enfrento a una película intento buscar entre esas ideas que me sirven como adaptadores, sacudir, mezclar y conseguir lo que preciso específicamente. Hay que ser muy flexible en eso". Con The Ring, en particular, se enfrentó al primer fenómeno masivo gracias al impacto que tuvo el estreno en Japón de la primera película de la serie, una producción interesante aunque de bajo presupuesto. "El terror japonés tiene sus propios códigos que incluso no son conocidos por los jóvenes o por el público occidental. Y creo que por eso la película resultó muy fresca ante ellos".
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