F. BONHOMME Y E. GONZÁLEZ
La protesta de un recluso que se amputó un dedo derivó en un motín en la cárcel minuana. El incidente fue controlado, aunque hubo daños a las instalaciones, no resultaron lesionados los reclusos involucrados.
Un recluso de la cárcel de Minas se amputó un dedo para exigir ser atendido por el defensor de oficio y el juez letrado sobre la causa por la que fue procesado. El hecho ocurrido en la pasada madrugada culminó en un principio de motín donde participaron otros cinco reclusos compañeros de celda del lesionado, quienes rompieron candados rejas y quemaron un colchón y una cama.
El Jefe de Policía de Lavalleja, Luis Martinelli, informó que el hecho comenzó pasadas las 2.30 horas de ayer, cuando un recluso de 26 años, utilizando el fondo de un termo de acero inoxidable, se cortó la falange del dedo meñique izquierdo, por lo que fue trasladado de inmediato al hospital local. Al regreso al centro carcelario le dijo a sus compañeros de celda que había sido mal atendido y no había recibido medicación alguna por lo que comenzó el alboroto. De los 16 que compartían la celda, seis participaron del intento de motín, rompiendo rejas, candados e incendiando una cama y colchón, llegando hasta el pasillo de la guardia, por lo que fue necesario establecer un plan de contingencia, para evitar evasiones e iniciar negociaciones.
Martinelli aclaró luego que fueron calmados los reclusos, el lesionado volvió al nosocomio para ser atendido nuevamente y reintegrado a su celda. También se dio aviso al juez Letrado y al Médico Forense. No se requirió reprimir a los revueltos ni hubo lesionados.
Por otra parte, aclaró que los mismos reclusos deberán recomponer el orden en el celdario. La cárcel de Minas cuenta con una población de 107 reclusos, 10 son mujeres.
RECApTURADOS. Un recluso fugado en la tarde del domingo fue detenido en las afueras de la ciudad de Rocha, mientras que un segundo se entregó ante las autoridades carcelarias en horas de la noche.
Wilson Báez Rocha, procesado por homicidio, saltó el vallado de la cárcel y huyó. Hizo lo propio el interno Jorge Pereyra Núñez, procesado por rapiñas y derivado a Rocha desde Las Rosas, en Maldonado. Inmediatamente, la policía desplegó un operativo de proporciones con el corte de las rutas. Ya por la noche y merced a la intervención de un familiar del prófugo, éste terminó por entregarse.
Por su parte, Jorge Pereyra Núñez, era buscando intensamente a campo traviesa, puesto que se lo habría identificado por un policía a unos cinco kilómetros de la capital rochense. La persecución culminó ayer de mañana, cuando finalmente el procesado pudo ser capturado por la Policía.
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