"Dígale al mundo que somos distintos", dijo este lunes el presidente uruguayo José Mujica a la AFP, al ser fotografiado mientras almorzaba tranquilamente en un bar de Montevideo, algo que ha hecho al menos tres veces desde que asumió la primera magistratura el pasado 1 de marzo.
Con esa frase, Mujica quiso significar en Uruguay, a diferencia de la mayoría de los países del mundo, los presidentes andan libremente sin necesidad de demasiadas medidas de seguridad.
Mujica, de 74 años, ex líder de la guerrilla tupamara, almorzó un "bife criollo con puré rústico", dijo a la AFP la cajera del Bar Madison, en el centro de la capital, a dos cuadras de la Torre Ejecutiva, donde el presidente tiene su despacho y donde esta mañana sostuvo distintos encuentros con miembros de su gabinete.
"Almorzó tranquilo con unos colaboradores; solo entraron a saludarlo unos niños", dijo la cajera. Se sentó en una mesa, junto a la ventana, y comió mientras conversaba con sus acompañantes.
Un día después de asumir la Presidencia uruguaya, jornada en que invistió a los 13 ministros de su gabinete, Mujica sorprendió a propios y extraños cuando decidió parar en un viejo bar de la calle Camino Maldonado, en la periferia norte de Montevideo, para tomar un desayuno que incluyó café cortado con leche, bizcochos -facturas de harina- y agua mineral.
Algunos días después, Mujica almorzó en el tradicional bar "La casa del Whisky".
"Los presidentes también almuerzan", respondió Mujica entre risas en aquel momento, cuando le inquirieron qué hacía un presidente en un bar.
AFP
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