NICOLÁS PONCE DE LEÓN
Invertir en Letras de Regulación Monetaria, un bono en dólares del gobierno o un título privado rindió más que la colocación de un depósito a plazo fijo en plaza. Pese a ello las colocaciones en bancos crecieron en US$ 2.435 millones en un año.
Si el ahorrista común, accediera más fácilmente a un corredor de bolsa y se dispusiera más fácilmente a invertir sus ahorros en un instrumento más sofisticado -como puede ser un Bono Global del gobierno, una Nota de Regulación Monetaria, una Obligación Negociable, o un Fideicomiso de oferta pública- probablemente los depósitos bancarios no habrían registrado el crecimiento tan significativo que vienen teniendo desde hace varios meses.
Concretamente, en el año cerrado en el primer mes del año, y según las cifras del Banco Central (BCU), los depósitos del sector no financiero en los bancos de plaza pasaron desde US$ 13.222 millones (enero de 2009) hasta US$ 15.659 millones al fin de igual mes de 2010 (US$ 2.436 millones más). Dicho stock es el máximo de esos pasivos bancarios desde que se divulgan cifras oficiales.
La conclusión del inicio de la nota surge a partir de comparar el rendimiento objetivo que ofrece un depósito a plazo fijo en el mercado local frente al que brinda un Letra de Regulación Monetaria (LRM) del BCU, el de un Bono en dólares del gobierno, o de un título privado.
Por ejemplo, de acuerdo a los datos divulgados por el BCU, en enero las tasas pasivas (el interés que se paga por los depósitos) en pesos y dólares se mantuvieron casi sin cambios, y en niveles muy reducidos, por lo menos en la comparación relativa a otras colocaciones financieras de plaza.
De esta forma, la tasa media anual en el sistema bancario de un depósito a plazo fijo en moneda nacional se ubicó al cierre de enero en 4,2% y 7,2%, a plazos de 30 y 360 días, respectivamente.
En contrapartida, una LRM que emite diariamente el BCU pagaba a iguales plazos, rendimientos de 6,9% y 11,9%, respectivamente. Además el riesgo de estos instrumentos, en la medida que la autoridad monetaria tiene la capacidad de emitir fondos en pesos, en teoría no debería ser, por lo menos, mayor a colocarlos en custodia en una institución financiera de plaza.
A su vez, también en dólares se produce una evolución similar, la tasa media anual en el sistema bancario, era a fin del mes pasado, de 0,3% y 1,1%, a plazos de 30 y 360 días, respectivamente.
En contrapartida, los rendimientos que presenta un Bono Global del gobierno, o un título privado de una empresa que cotice en bolsa se ubican en niveles bastante superiores. En este último caso, es probable que el riesgo y el atributo de la liquidez, es decir, la capacidad de poder vender un título en el mercado cuando uno manifieste su intención, no necesariamente podrían ser la mismos que un depósito a plazo fijo.
Un ejemplo de un título privado en dólares son las Obligaciones Negociables de la empresa Puertas del Sur (Aeropuerto de Carrasco) que ofrecen un tasa de interés nominal de 7,5% anual, pero como el precio está por encima de 100% ("a la par" en la jerga) el retorno que le brindaría a un inversor que lo compre en estos días sería algo inferior a la tasa de interés nominal.
En algunos casos, aunque puntuales, los montos mínimos que se exigen para invertir en títulos más sofisticados podrían no permitir a algunos ahorristas minoritarios acceder a estos instrumentos, o incluso la comisión que puede cobrar un intermediario opere también como una restricción.
Operativa en la bolsa
El mercado secundario (implica la reventa de títulos) movilizó US$ 215,6 millones en febrero lo que implicó un incremento de US$ 128,1 millones respecto a lo que se había transado en enero en títulos de deuda, según informó el Banco Central. Aún así representó el 13% de lo operado a través del mercado primario.
El 83% de lo transado en el mercado secundario en febrero se movilizó a través de la Bolsa Electrónica de Valores mientras que el resto se operó a través de la Bolsa de Montevideo.
La mayor parte de las operaciones estuvieron vinculadas a títulos de emisiones internacionales (Bonos Globales) y Notas del Banco Central o del Tesoro, Letras de Regulación Monetaria y Bonos del Tesoro.
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