RENZO ROSSELLO
La Justicia envió a la cárcel ayer a un policía de 30 años -con diez de servicio- a quien se lo vincula con asaltos a clientes de instituciones bancarias. El agente fue procesado por "uso y tenencia de arma ilícita, agravada por haberle borrado los números identificatorios". Al ser detenido, llevaba su arma de reglamento y otra con la numeración de serie limada. Otro joven de 20 años que había sido detenido junto a él -que hasta el momento carecía de antecedentes-, quedó en libertad.
Los robos a personas que retiran dinero del banco son un dolor de cabeza para la Policía. Reunir pruebas es la parte más espinosa. Y este último caso investigado en Montevideo es revelador de estas dificultades.
Durante varias horas investigadores del Departamento de Hurtos y Rapiñas siguieron a un dúo de sospechosos. El lugar: avenida Italia y Comercio, cerca de una institución bancaria. La pista había llevado a los efectivos de la unidad especializada en robos de la Dirección de Investigaciones hasta la pequeña pero muy eficaz estructura que montan los delincuentes para consumar este tipo de delito.
"Generalmente utilizan a una persona sin antecedentes para seguir y `marcar` a la víctima. Esa persona es la que pasa el dato a los delincuentes, generalmente por un mensaje de texto de celular", explicó uno de los investigadores policiales. Y este fue el caso.
Al detener a los dos sospechosos motorizados constataron que llevaban cada uno dos pares de pantalones y una remera sobre la otra, un truco muy utilizado.
"Si son descubiertos y tienen que huir se sacan la ropa, por ejemplo si tenían una remera roja y pantalones negros, quedan con una remera blanca y pantalones camuflados. Después las descripciones no coinciden", explicó el investigador consultado.
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