TREINTA Y TRES | MARCO RIVERO
"Menos mal que íbamos de pantalones y de manga larga, sino me matan, estoy segura que me matan", dijo Cledia Ocampo (74) que sufrió el ataque enfurecido de un enjambre de abejas.
Joaquín Acevedo (73) y su esposa Cledia Ocampo no imaginaron que un paseo de sábado por la tarde en las cercanías de la ciudad de Treinta y Tres iba a terminar en la desagradable experiencia de ser objeto del ataque de un enfurecido enjambre.
"Salimos a pasear en la moto y cuando llegamos a ese lugar nos bajamos a caminar un poco. Habremos hecho 50 metros cuando aparecieron y empezaron a atacarnos", explicó Acevedo. El hombre recibió varias picaduras, pero los insectos se ensañaron con su acompañante: "a mí no fue tanto como a mi mujer, pero cuando yo intentaba sacárselas me picaban a mí también".
Las abejas nunca pararon de atacar, contó. "Corrimos y nos seguían, quisimos parar algunos vehículos, pero de los camiones que pasaban rumbo a Montevideo no paró ninguno y cuando apareció una camioneta viniendo desde la zona de Varela me le paré en la ruta y se detuvo. Nos trajo hasta la comisaría 7ª", relató Acevedo. Luego fueron atendidos en el hospital local.
"En el hospital nos sacaron los aguijones y nos dieron un remedio para prevenir por el tema de la alergia. Estuvimos hasta la medianoche, pero a la mañana siguiente tuvimos que llamar una emergencia móvil porque ella no se encontraba bien, y ahora sigue en cama, yo le estoy poniendo unos paños fríos, como indicó el médico," señaló.
La mujer se encontraba acostada en la cama, visiblemente dolorida, y con una toalla mojada cubriéndole la nuca. "Me picaron en los brazos, en el cuello, en la cara y en la cabeza, en el cráneo todavía me toco y siento los aguijones, me quedó como un grano", explicó la mujer.
Cledia dijo que es consciente de lo cerca que estuvo de perder la vida en el incidente. "Fue horrible, no me las podía sacar de encima, en una casi me da por tirarme al piso. Menos mal que íbamos de pantalones y de manga larga, sino me matan, estoy segura que me matan. Cuando veníamos en la camioneta me saqué una que se me había metido en el oído", señaló.
"Además te queda la sensación, ahora nomás andaba una mosca y a mí me dio la impresión que era una abeja", indicó.
ATAQUES PUNTUALES. El mismo día de este ataque se produjo otro accidente, en este caso con una abeja que atacó a una mujer que conduce un taxímetro. Fue solo una abeja, pero la mujer se descompensó debido a que sufre de alergia, según pudo saber El País.
Entre las autoridades de la salud a nivel departamental los ataques de abejas no están catalogados como un problema de urgente atención.
"El número de casos no es significativo, más bien se trataría de ataques puntuales", dijo a El País la subdirectora departamental de Salud Laura Pagliotti.
A comienzos del año las abejas fueron protagonistas de algunos incidentes dentro de la ciudad, llegando incluso a ocasionar la muerte de un perro en uno de los episodios.
La explicación técnica de ese momento sobre por qué estaban llegando enjambres a la ciudad fue el clima, que no permitió que dispusieran de suficiente miel y llegaban a la ciudad en busca de azúcar. Por eso les atraían las panaderías e incluso aparecían en las vidrieras de los comercios.
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