THE NEW YORK TIMES
Pese a que la economía de Estados Unidos da señales tentativas de una recuperación, el costo humano de la recesión sigue en ascenso, debido a que millones de personas están sin trabajo, no tienen ahorros y se acercan al final del seguro de desempleo.
Los economistas temen que la naciente recuperación deje postergadas a más personas que en recesiones anteriores y cree empleos en cantidad insuficiente para absorber al récord de desocupados.
Se les puede llamar los nuevos pobres: personas acostumbradas al confort de la vida de clase media que ahora dependen de la asistencia social por primera vez en su vida, y quizá tengan que seguir dependiendo de ella por varios años.
Los hombres han perdido la mayor cantidad de empleos en esta recesión. Pero, Jean Eisen, de 57 años, que reside en el Sur de California, está sin trabajo desde hace dos años, cuando perdió su empleo como vendedora de equipamiento para salones de belleza. En los meses que ha tenido que vivir sin un salario ni el beneficio del seguro de paro ha dependido de bancos de alimentos locales para la comida.
Aprendió a vivir sin los medicamentos que debería tomar porque tiene presión alta y colesterol. Se aferra cada vez más a la religión, encontrando en el cristianismo su única forma de seguro de vida.
Eisen está en el tramo de mujeres entre 45 y 64 años, que han sufrido el desempleo de manera más aguda. Las cifras del Departamento de Trabajo indican que14% de ese sector de población ha estado sin empleo durante más de seis meses.
Los expertos en temas laborales señalan que la economía necesita crear 100 mil empleos por mes, sólo para absorber a los que se insertan por primera vez en el mercado laboral. Debido a que hay más de 15 millones de personas sin trabajo, ni siquiera una recuperación económica vigorosa será capaz de proveer empleo a todos. Muchos quedarán desocupados durante años.
Algunos expertos en pobreza señalan que la red de asistencia social de Estados Unidos no tiene la capacidad de amortiguar el impacto de la peor caída de la economía desde la Gran Depresión. Los servicios de asistencia social tienen menos alcance que durante el último periodo de desempleo de dos dígitos, que se registró en la década de los `80.
En promedio, sólo dos tercios de los desempleados recibieron dinero del seguro de paro estatal, de acuerdo con lo que indica el Departamento de Trabajo. El resto agotó sus beneficios, no pudo cumplir con los requisitos o no lo solicitó.
"Tenemos una red de asistencia social sin trabajo", sostiene Timothy M. Smeeding, director del Instituto de Investigación de la Pobreza, en la Universidad de Wisconsin. "Las personas con más alto nivel de educación y habilidades probablemente saldrán adelante cuando la economía se recupere. Quienes tienen menos educación y habilidades se convertirán en los nuevos pobres".
El desempleo también tocó a personas que tenían altos salarios, como Janine Booth, que ganaba cerca de US$ 10.000 al mes. Madre soltera de 3 hijos, vive ahora con los US$ 2.000 que recibe por tener menores a su cargo, y con US$ 450 semanales del seguro de desempleo. Paga US$ 1.500 por la hipoteca.
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