Se lleva a cabo hoy el segun-do día de exhibiciones del Festival de cine de Punta del este, con funciones en las salas del Cantegril, el complejo Lido y la Casa de Cultura de Maldonado.
No es fácil destacar este o aquel título en una programación que en el día de hoy incluye trece películas, pero puede ser útil destacar en primer lugar dos que participan en la competencia oficial. Una de ella es Cinco días sin Nora, comedia negra mexicana dirigida por Mariana Chenillo acerca de una suicida que se empeña en complicarle la vida a su ex-marido aún después de muerta. El hombre deberá ocuparse del funeral, y allí empiezan sus dolores de cabeza.
Opera prima de su directora, quien se formó en el Centro de Capacitación Cinematográfica de México y es ahora docente de esa institución, Cinco días sin Nora obtuvo el Astor de Oro a la Mejor Película en el 24° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Otro de los films en concurso que se exhibe hoy es En mi lugar del brasileño Eduardo Valente, coproducción con Portugal que cuenta la historia de un policía se ve obligado a intervenir en un asalto con rehenes en una casa de Río de Janeiro. Sus acciones afectan diversamente a tres familias, incluida la suya, en un relato que entremezcla, pasado, presente y futuro. La película había sido proyectada en la sección Séances spéciales del Festival de Cannes 2009.
Hoy va también El cuarto de Leo, debut en el largo del uruguayo Enrique Buchichio, un hombre con antecedentes en el cortometraje y la crítica.
Un llamado de atención también para El hombre que embotellaba nubes (Brasil 2009) de Lírio Ferreira, un documental sobre la vida del músico, abogado, diputado federal y creador de las leyes que protegen los derechos de los autores brasileños, Humberto Teixeira. Más allá de los prestigiosos artistas que dan su testimonio (y que incluyen a Chico Buarque, David Byrne, Gilberto Gil, Caetano Veloso, Os Mutantes y otros), el film es sobre todo una historia del baiao, estilo musical muy brasileño del que Teixeira fue un auténtico creador.
Y otro título aún: Fantasma de Buenos Aires, un atípico film argentino dirigido por Guillermo Grillo. Atípico, sobre todo, por su género, una historia fantástica con un pie plantado en el cine de terror y otro en Borges, más algunos elementos de comedia americana (el tema de la "mente cambiada") y algo de cómic. Y atípico, también, por sus condiciones de producción: no se trata de un trabajo "industrial" sino un proyeccto respaldado por la Universidad del Cine,
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