A. LALUZ
Esta noche será el primer concierto sinfónico-coral del Sodre bajo la conducción de sus nuevas autoridades y la apertura de un ciclo conceptual en el que se revisitará una porción importante de la obra de Bach, Beethoven y Brahms.
La cita está fijada a las 20 horas, en la sala principal del Auditorio Nacional Adela Reta (Andes y Mercedes). Allí será la reunión del Coro y la Orquesta del instituto, bajo la batuta de Nicolas Rauss -en sustitución de Víctor Hugo Toro, actual director principal de la Ossodre, quien por problemas de salud no ha podido llegar a nuestro país- y la pianista Raquel Boldorini como solista.
De esta forma quedará inaugurado el Ciclo Sinfónico de Otoño, que tendrá como eje a la trinidad musical de las "B", como había definido en el siglo XIX el músico alemán Hans Guido von Bülow. Más allá del gesto retórico ampuloso (y etnocéntrico) de la idea -Bach sería el Padre, Beethoven el Hijo y Brahms el Espíritu Santo-, los tres creadores hicieron aportes sustanciales al crecimiento y enriquecimiento del género sinfónico y sus subgéneros.
Para este concierto, el programa se abrirá con el Aria de la Suite N° 3 de Bach. Fragmento muy difundido que deja bien sentadas las artes contrapuntísticas y el refinamiento formal de este creador de síntesis estilísticas.
A continuación, se integrarán a la orquesta el Coro del Sodre y la reconocida pianista uruguaya Raquel Boldorini para hacer la bella y original Fantasía para piano, orquesta y coro en do mayor, Op. 80 de Beethoven. Una obra que además tiene un importante significado histórico: formó parte del programa de un extensísimo concierto realizado el 22 de septiembre de 1808, que a la postre fue la última actuación como solista del maestro de Bonn, donde se estrenaron además sus quinta y sexta sinfonía, el Concierto para piano N°4 entre otras obras.
Y por último, cumpliendo a raja tabla con el ritual de concierto, llegará la Sinfonía Nº4 en mi menor, Op. 98 de Johannes Brahms. Una obra de gran porte pero a la vez de carácter introspectivo, donde el compositor hamburgués alcanzó una peculiar síntesis de elementos formales barrocos y un lenguaje clásico-romántico.
Semejante programa recibirá el toque particular de dos intérpretes de conocida trayectoria: Rauss y Boldorini. El primero, con una larga historia de colaboraciones con conjuntos y orquestas regionales, con los que ha demostrado una sólida técnica y expresiva musicalidad. Y de Boldorini no queda mucho para agregar: quizás (o sin quizás) una de las más destacadas pianistas locales, con una importante carrera en el exterior, y elogiadas dotes interpretativas, especialmente en el repertorio del siglo XIX.
Así, el renovado Sodre cumplirá (en todos sus términos) con el ritual de la tradición del concierto: la revisión de obras con muy amplios valores estéticos e históricos, pero enmarcados un esquema de realización de añeja estructura (y a veces dudosa efectividad comunicativa) que merecería ser discutido con seriedad alguna vez. Obviamente, esto tendría validez o sentido si en la proyección a futuro del pionero organismo estuviera como objetivo la creación de aportes profundos a la dinámica de los procesos culturales locales y regionales.
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