Sebastián Da Silva
El análisis del revés electoral del Partido Nacional está por estos días mostrando una faceta novedosa: se está haciendo a través de medios escritos. Tanto en libros como en documentos en teoría internos, se viene preparando el terreno para un abordaje que entendemos necesario, pero a sesenta días de las elecciones municipales, aparece como bastante inoportuno. No parece bueno regalar a los candidatos a ediles e intendentes una polémica que hace que al blanco le hierva la sangre. Ellos tienen un desafío electoral y deberán enfrentarse a un Frente Amplio consolidado, a una "Pepemanía", y a muchos colorados que en vez de colaborar actúan como funcionales a los intereses de la izquierda.
La cosecha de 5 años termina el 10 de mayo, recién en esa fecha es que se podrán ver detenidamente los resultados, tanto sectoriales, departamentales, como partidarios. Antes seria una mirada tan miope.
Sí se puede, por ejemplo, estar contentos con temas más importantes, que aunque no valgan un escaño parlamentario, o un puñado de votos, configuran un reconocimiento explícito a la honestidad intelectual de quienes practican la política sin recurrir a la demagogia.
En estos años y a pesar de los ríos de tinta escritos por la izquierda para acusar de cualquier cosa a los que no pensaban como ellos, hay debates en el Uruguay que por suerte son parte del pasado.
En economía, ya no se discute tener las cuentas equilibradas ni el nivel del déficit, endeudarse con organismos y personas extranjeras son motivo de festejo, la inflación es una sola, atrás quedaron los teóricos de las "inflaciones buenas", y todo el gobierno está preocupado por un futuro presupuesto equilibrado.
A nivel de inversiones, ya no existen más los piratas, ni los ladrones de las joyas de la abuela, se aprendió las bondades de las asociaciones con privados para la explotación de los servicios públicos, la inversión extranjera fue descubierta como un factor de desarrollo y generación de buenos empleos, y ya nadie habla de inversiones productivas o especulativas. Se dieron cuenta que el que viene y pone un peso, favorece al Uruguay.
En política internacional, el águila del imperio, el Tío Sam, "yanquis go home", y algún otro epíteto fue enterrado en Anchorena por Bush y el Presidente Vázquez. Se trata a Estados Unidos como lo que es, un enorme mercado con la posibilidad de poder darle valor al trabajo nacional.
En educación lo mismo, hoy vamos por las escuelas de tiempo completo; en seguridad todos coincidimos que hay que poner mano dura, y sacar la guardia nacional a las calles y que el Estado es un gran Leviatán al que hay que reformarlo urgentemente para adelgazarlo.
Por tanto la verdadera derrota es para quienes han vivido con cabeza de guerra fría o defendiendo en forma antipatriota sus intereses corporativos, lo otro es simplemente un resultado electoral, doloroso y frustrante por cierto, pero que no puede hacer perder de vista que los años de militancia para poder modernizar en algo a nuestro querido país cayeron en saco roto.
Y tener razón también es una victoria política.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.