EDUARDO DELGADO
EN SANTIAGO
EL PAÍS EN CHILE
El presidente José Mujica y el dirigente nacionalista Luis Alberto Lacalle estaban juntos en la sede del Congreso en Valparaíso cuando se sintió la primera réplica del terremoto. Ambos se tomaron la experiencia con sobriedad e incluso con humor.
Las decenas de comitivas extranjeras que viajaron a Chile para la transmisión de mando presidencial vivieron un fenómeno difícil de olvidar: varias réplicas del sismo que asoló zonas de este país y que hicieron temblar la tierra.
El temor y la expectación dominaron todo. La mayoría de los dignatarios estaban dentro del Congreso, durante la asunción de Sebastián Piñera como presidente, cuando se produjo la sucesión de temblores, el último de los cuales fue el más fuerte desde el terremoto del pasado 27 de febrero.
Muchos presidentes miraban atónitos hacia todos lados, observando cómo los floreros se inclinaban y las lámparas colgantes oscilaban dentro del recinto, y no prestaban demasiada atención al acto -cuya duración se acortó sustancialmente-; pero aun con cierto nerviosismo todos aguardaron hasta el final de la ceremonia.
El asombro fue el común denominador en los rostros del mandatario paraguayo Fernando Lugo, el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa y el príncipe Felipe de Borbón, que pasaron buena parte de la ceremonia con la vista clavada en el techo. De hecho, Correa no cesó de mirar hacia arriba durante todo el acto.
Pero fueron la presidente de Argentina, Cristina Fernández, y el colombiano Álvaro Uribe quienes se mostraron más nerviosos. Uribe se levantó de su asiento con precipitación y emprendió una retirada que, aunque estuvo revestida de mucha dignidad, no dejó de llamar la atención de los periodistas.
Cristina Kirchner hizo gestos reclamando un teléfono. Luego se supo que su preocupación era conocer la suerte de un grupo de trabajadores argentinos que estaban en la zona afectada por las réplicas sísmicas.
Miembros de diferentes delegaciones extranjeras salieron corriendo del edificio, casi en pánico; algunos de ellos regresaron luego al Congreso, cuando la situación era más calma.
"NO TE MUERAS". Mientras las lámparas oscilaban sobre las cabezas de los presidentes, Luis Alberto Lacalle se dirigió a José Mujica: "Si nos morimos los dos acá, ¿te imaginás?", le preguntó. El presidente uruguayo le respondió con una sonrisa. Lacalle insistió: "No te mueras que viene el otro", según relató una persona que presenció el diálogo.
Mujica comentó después a un grupo de personas que estaban a su lado: "Vámonos para La Teja que no es tan lujoso pero no pasan estas cosas".
Afuera la situación era más que tensa. La alerta preventiva de tsunami provocó la evacuación de zonas de Valparaíso, incluida la del Congreso, por lo que cientos de personas pasaban corriendo por los costados de la sede del legislativo chileno rumbo a tierras más altas.
Un caballo que participaba en el desfile militar se encabritó a causa de los temblores y varios oficiales lograron calmarlo.
La mayor parte de los teléfonos celulares quedaron sin señal por varias horas.
A la salida del Congreso, en tono distendido, Mujica comentó a medios de comunicación que Chile "es un país en el que le mueven el piso a cualquiera; me dieron ganas de volverme a mi país".
En tanto, Lacalle dijo que había "alguna gente con cara de temor. Se veía que las flores, con unos tallos muy largos, se movían y ese detalle era el indicador".
Agregó que "yo nunca he pasado por una experiencia de este tipo. Era como estar a bordo de un barco; uno siente que el piso se mueve, y los políticos sabemos de eso...".
De los siete presidentes extranjeros que asistieron ayer a la asunción, solo dos permanecían de tarde en Chile (Mujica y el ecuatoriano Correa).
Al atardecer de hoy Mujica arribará a Bolivia, pero no irá a La Paz sino a la ciudad de Cochabamba. La experiencia de ayer fue suficiente como para arriesgar la posibilidad de sufrir los efectos de la altura de la capital boliviana.
CAMBIO DE PLANES. Tras las réplicas que se sintieron en el Congreso se puso en duda la realización del almuerzo que el recién asumido presidente Piñera iba a ofrecer a los visitantes extranjeros en el palacio presidencial Cerro Castillo, en Viña del Mar.
Al final se hizo una breve recepción en la que Piñera y su esposa recibieron a las delegaciones.
Pero minutos después Piñera salió al jardín nuevamente y anunció a los medios presentes que decretaba el "estado de catástrofe" en las regiones afectadas por los temblores y que visitaría Rancagua y Concepción ese mismo día.
Su esposa y el canciller chileno debieron actuar como anfitriones de los visitantes.
Cuando las delegaciones se marchaban en sus vehículos, bastaba con que levantaran la vista para observar en los cerros de Viña del Mar a parte de la población de la ciudad, que ante la alerta de tsunami se había dirigido a esas alturas.
Chile "tiene muchas cosas para enseñarnos", aseguró Lacalle
VALPARAÍSO | Luis Alberto Lacalle, que recibió una invitación especial para asistir a la ceremonia de asunción de Ricardo Piñera, resaltó ante la prensa uruguaya que Chile "tiene muchas cosas para enseñarnos. La primera de ellas, que se vio en todo este proceso posterior a la dictadura, es que cuando las ideas y las políticas son buenas, no se mira la etiqueta: en este país las buenas políticas mantienen continuidad sin importar de donde vienen".
La segunda enseñanza que nos aporta Chile es que "no hay que tenerle miedo a las cosas nuevas", agregó. "Chile fue el primero en la región en impulsar la apertura económica, generadora de un dinamismo que hoy en día se traduce en prosperidad y servicios sociales ejemplares".
La tercera, indicó, es "la capacidad política de formar alianzas. Aquí existen los partidos pero al mismo tiempo hay un sentido de alianzas que indica una gran madurez y una visión muy amplia".
Sobre sus contactos con Mujica en este viaje, declaró: "Charlé un ratito con el Presidente. Fue una conversación general, estaban el príncipe Felipe y otras autoridades".
Comerciofue eje de reunión bilateral
Un eventual Tratado de Libre Comercio de Uruguay y Chile, la reconstrucción del país trasandino, las inversiones y ciertos obstáculos aduaneros que restan agilidad al comercio entre ambos países, fueron algunos de los temas abordados en la reunión que el presidente uruguayo José Mujica y el canciller Luis Almagro mantuvieron con el flamante mandatario chileno en el palacio presidencial de Viña del Mar, una lujosa mansión a orillas del océano Pacífico.
Así lo resumió Almagro a la salida de la reunión, que comenzó a las 9.30 y culminó media hora después.
A las 10.08, Mujica salió del palacio acompañado de Piñera. Ambos intercambiaron saludos para ser registrados por decenas de cámaras fotográficas.
Luego Mujica fue hasta un sector del jardín donde habló a los periodistas presentes. Sostuvo que la conversación con su par fue "muy afable" y que espera, en el futuro, que los lazos entre Uruguay y Chile se fortalezcan en todas las áreas, política, social y económica.
Añadió que Uruguay "humildemente" puede aportar para la reconstrucción de Chile. Agradeció a ese país su "hospitalidad y bonhomía", dijo que vio una sociedad "que está tonificada, en situación afirmativa y de confianza, y que va a salir adelante como otras veces".
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