VIVIANA RUGGIERO
Médicos y enfermeras ocuparon ayer la policlínica del barrio Peñarol para evitar que el centro deje de funcionar. El lugar es financiado por la IMM, mediante un sistema de "donaciones modales" y gestionado por una ONG, que pretende clausurarla.
La policlínica Zully Sánchez de Aparicio Saravia y Sayago, que atiende a más de 13.500 personas de bajos recursos, es gestionada desde hace 13 años por una ONG, al igual que otras nueve instituciones; y es financiada por la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) a través de una donación modal.
El contrato que tiene la organización con el municipio caduca el 31 de marzo. Según informaron a El País los técnicos que se desempeñan allí, la ONG les comunicó ayer que el centro dejará de funcionar cuando se termine el acuerdo porque las integrantes de la organización "no pueden" seguir administrando el centro asistencial. Por lo cual, si no aparece una nueva ONG antes de dicha fecha, el local se le devolverá a AFE y los muebles, electrodomésticos y demás serán regalados. Para evitar la situación los funcionarios ocuparon ayer el centro y continuarán con la medida hasta que aparezca una nueva ONG. La resolución se tomó de forma conjunta, según explicaron, para "preservar" su fuente laboral y "defender" el derecho de los vecinos.
"La organización está integrada por tres señoras de más de 70 años. Ellas son el intermediario que nosotras tenemos con la IMM. Eran nuestras patronas. Como ahora se quieren ir, y por como está hecho el acuerdo, los vecinos tienen que elegir una ONG y la IMM la tiene que avalar, todo antes del 31 de marzo. Pero nosotras no podemos irnos de acá porque si vienen y no hay gente lo cierran y se terminó la historia", explicó a El País la enfermera Lourdes Jiménez.
Para ello necesitan una organización que quiera encargarse de gestionar el centro. Una vez que aparezca, el municipio firma un convenio por seis meses y cuando asuma el nuevo intendente, a mediados del mes de julio, resuelve la situación.
"La Intendencia quiere seguir trabajando. Pero nos dijeron que sino teníamos una organización que gestione la policlínica y un lugar físico para trabajar es imposible seguir con el acuerdo. Por eso sabemos que nos va a seguir financiando, entre otras cosas, porque la necesidad de salud que hay en esta zona es impresionante".
Ayer por la tarde dos de las integrantes de la ONG esperaban en la policlínica la llegada de un escribano para certificar, ante la ocupación, todo lo que hay en el centro.
Consultadas por El País las mujeres se negaron a hacer declaraciones. Segundos después una de ellas dijo: "no sé qué te dijeron pero que quede claro que nosotras somos honorarias y no sabemos por qué decidieron ocupar".
Pediatra: "A mis 60 años nunca ocupé"
En la policlínica trabajan cuatro técnicos: dos enfermeras, una pediatra y una ginecóloga. Además hay médicos (otorrino, oftalmóloga, dermatóloga y nutricionista) que van una vez por semana. La pediatra, Estela Méndez comentó que la salud de miles de personas de Peñarol y los barrios linderos depende del centro. "Tengo 60 años y estoy cerca de mi jubilación pero no puedo bajar los brazos por toda la gente que necesita la policlínica. Nunca ocupé y nunca me echaron de ninguno de mis nueve trabajos", aseguró.
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