Ruben Loza Aguerrebere
El pasado es un bosque grande y hermoso, afirma Jean d`Ormesson. La historia de los sentimientos, la historia a secas, se explica siempre aunque de manera diferente, y en este sentido quien bien puede atestiguarlo es el colombiano Gabriel García Márquez, deudor como pocos de aquel poema de Verlaine que empieza: "Recuerdo, recuerdo, ¿qué quieres de mí?...". En sus libros, que le condujeron con justicia al Nobel de 1982, ha quedado en evidencia cuánto debe al recuerdo. La memoria y la imaginación, lo sabemos, se dan la mano hasta confraternizar.
Si alguno de sus lectores lo ignoraba (no es así), la caudalosa biografía de "Gabo", escrita por el inglés Gerald Martin (profesor de la Universidad de Pittsburg), titulada simplemente "Gabriel García Márquez. Una vida" (Debate), está aquí para hacerlo evidente: además de amena, posee un sinfín de informaciones sobre un hombre conocido y secreto a la vez. Esta caudalosa monografía ha visto la luz tras diecisiete años de trabajo, luego de trescientas entrevistas con el novelista y periodista colombiano. Por cierto, Gerald Martin suma además una larga lista de agradecimientos a quienes han hecho aportes a su libro dando noticias del biografiado, entre otros los hermanos Castro (Fidel y Raúl), sus compañeros del "boom" literario, Carlos Fuentes y Vargas Llosa, el ex presidente español Felipe González y Regis Debray.
Hijo de Eligio García Márquez, telegrafista que aparece en "Cien años de soledad", como buena parte de su familia, García Márquez, nacido en 1927, fue criado por sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez y doña Tranquilina. Creció en Aracataca, caserío perdido en las plantaciones bananeras, y que será inmortalizada en "Cien años de soledad" con el nombre de Macondo. Los lectores de la novela verán, leyendo a Gerald Martin (como antes siguiendo la biografía de su amigo Plinio Apuleyo Mendoza), cuánto del pasado de "Gabo" hay en esa novela, donde todo se trasmuta en creación, con imaginación y, sobre todo, con una escritura excepcional, que es lo que hace grande (más que los temas) a un escritor.
Están también en la biografía las seducciones que despiertan en García Márquez los hombres "que encarnan el poder y la autoridad". Así, entendemos algunas de sus contradicciones. Y su amistad con Fidel Castro, haber sido consejero del presidente Salinas de Gortari en México, y su afecto a Bill Clinton.
En un libro tras otro, surgen y se renuevan las infinitas versiones de una misma historia, llenas de colorido e imaginación. Un mundo se desdibuja y otro nace. De aquel universo petrificado, gracias a las palabras surge el mundo mágico de los libros, a través de cuerpos y de corazones, igual que a través de ideas y de costumbres, en los cuales el tiempo ha dejado un rastro.
García Márquez, como él mismo dijo, se merece ("como todo escritor que se respete") un biógrafo inglés, como este libro sobre un nadador de dos orillas.
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