AFP Y AP
Barack Obama recibió ayer a su par René Préval, mientras crecía la angustia entre los habitantes de Puerto Príncipe tras el anuncio de EE.UU. de que reducirá su despliegue militar en Haití, en medio de advertencias sobre la irrupción de pandillas.
"Si se van los estadounidenses, habrá muchos problemas después" en términos de seguridad, dijo Lucien Samedi, de 23 años, un sobreviviente del sismo del 12 de enero que se refugia en uno de los tantos campamentos custodiados por soldados estadounidenses.
El martes responsables militares anunciaron que un buque-hospital estadounidense dejará aguas haitianas en los próximos días tras una misión humanitaria de siete semanas, en la que desempeñó un papel clave ayudando a víctimas del devastador sismo.
Estados Unidos anunció además que prevé reducir de 11.000 a 8.000 el número de militares desplegados en Haití para labores humanitarias. Durante las operaciones internacionales de ayuda humanitaria, Estados Unidos llegó a desplegar hasta 20.000 soldados en Haití a causa del sismo que dejó unos 220.000 muertos.
"No puedo especular sobre lo que pasará después del fin de semana", agregó Jose Ruiz, responsable de las operaciones militares del Comando Sur en la zona, y señaló que se está evaluando constantemente el número de tropas necesarias en Haití.
El retiro de soldados preocupa a una población traumatizada por el sismo en un país de violencia rampante. La policía advirtió sobre la irrupción de violentas pandillas, reforzadas con la fuga de presos peligrosos de las cárceles durante el sismo.
"Estos presos fugados son un peligro para la población. Están armados", advirtió el inspector de policía Rosemond Aristide, a cargo de la seguridad del barrio de Cité Soleil, la mayor villa miseria de América Latina y donde se esconden muchos de ellos.
reconstrucción. Mientras, en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama renovó el compromiso de EE.UU. de asistir en la reconstrucción de Haití después del devastador terremoto de enero y le dijo su par haitiano René Préval que sabe que la crisis no ha terminado.
Luego de reunirse en el Salón Oval, Obama y Préval dieron una conferencia de prensa en el jardín de la Casa Blanca en la que el anfitrión elogió el coraje de su colega haitiano y el trabajo heroico de los estadounidenses que hicieron donaciones generosas o viajaron a Haití a ayudar en las tareas de rescate y reconstrucción.
El desafío, dijo Obama, es ahora "evitar un segundo desastre" cuando comience la temporada de lluvias, mientras aún hay miles de haitianos que no tienen techo.
"La situación sigue siendo grave en el terreno", dijo Obama. "Y la gente no debería hacerse ilusiones de que la crisis haya terminado".
Washington seguirá trabajando con Haití en el largo camino de la reconstrucción, agregó el mandatario.
"Les agradezco no sólo la asistencia material, sino también el apoyo psicológico que nos hizo dar cuenta que no estábamos solos", dijo Préval.
Agregó que la reconstrucción debe hacerse de manera que beneficie a todo el país, no sólo la capital, con "cuidados médicos, educación y empleos".
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