JORGE ABBONDANZA
El próximo sábado, a las 18.30, se repone en el Teatro del Anglo, por dos únicos fines de semana, "Retablo de vida y muerte", un recital poético de Estela Medina con puesta en escena de Mario Morgan.
Está realizado sobre una selección de textos realizada por Mercedes Rein y el propio Morgan. El espectáculo se había estrenado en diciembre de 1975 y por su nivel de calidad se convirtió en un acontecimiento cuyo recuerdo perduraría a través de los años. Su enorme éxito montevideano determinó que fuera llevado en gira a varios países de América y Europa. Ahora vuelve a ofrecerse antes del viaje que Medina y Morgan cumplirán a partir del lunes 22, invitados por el Festival Internacional de Teatro de Bogotá.
En su momento, esa formidable travesía permitió a Estela recorrer poemas de Federico García Lorca, Lope de Vega, Miguel Hernández, Antonio Machado, Quevedo, Arcipreste de Hita, Góngora y Valle Inclán, junto a la gran escena de Juana la Loca de El cardenal de España de Montherland. El resultado fue quizá la mayor demostración de instinto para decir el verso que la actriz haya ofrecido en toda su carrera. Es que Medina no sólo dispuso siempre de una voz cargada de múltiples sonoridades, desde la diáfana claridad de algunos tonos hasta el oscuro clamor de sus picos de dramaticidad, sino que agregó a ello la sensibilidad para internarse en el campo de la poesía. La cadencia del verso ha sido uno de los vehículos ideales para que la actriz entregue sus despliegues de intensidad o de lirismo, pero sobre todo de emoción, y cabe señalar que el Retablo de vida y muerte le brindó una incomparable oportunidad para esa demostración.
Luego de los increíbles 34 años transcurridos desde aquel estreno, el público -otro público, otra generación- volverá a tener el privilegio de verla y escucharla en una cabalgata de autores como se agrupa rara vez. Porque Mercedes Rein y Mario Morgan afilaron la puntería en su labor de búsqueda y selección de preciosas estrofas, como si sirvieran en bandeja un festín para consumo de la actriz. Hay momentos imborrables en ese recital, a medida que los signos del júbilo amoroso y las experiencias juveniles en la materia van abriendo paso, de un autor a otro, a la huella de la madurez, a las desdichas sentimentales, al paso del tiempo y finalmente a la proximidad de la muerte. Envuelta en un traje que le había diseñado Guma Zorrilla, la intérprete va sacándose una capa de tela tras otra para pasar del blanco inicial al negro del final, como si esa operación fuera marcando el curso de las experiencias y de los años, las huellas de la vida que pasa y se escapa.
Acompañada por un guitarrista, y con el respaldo de la música de Federico García Vigil, pero sostenida además por el despojamiento con que Morgan resolvió su puesta en escena, Medina se apropia de las hermosuras que tienen puntos culminantes en Hernández, en Quevedo y en el Arcipreste, cumpliendo un vuelo personal que por suerte volverá a aletear en las cuatro funciones del Anglo, antes de emprender el otro itinerario hacia Colombia. Nadie que admire el talento de esa uruguaya debe perder esta oportunidad.
Una pieza que recogió un disco ya agotado
Tras su reestreno del sábado, el Retablo de vida y muerte se repetirá únicamente el domingo a las 19.30 y por últimas veces el sábado 20 y domingo 21 a esas mismas horas. En la puesta realizada por Mario Morgan, con vestuario de Guma Zorrilla y música de García Vigil, interviene en guitarra y voz Gonzalo Deneo. En su momento el espectáculo fue grabado con la participación de Daniel Queiroz en guitarra y Alejandro Mapuro en canto. Ese disco ya hace mucho tiempo que no circula en el mercado, aunque hay sitios en la web que lo ofrecen en descargas gratuitas.
Las entradas para la obra se venden por red UTS.
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