Ettore Gotti Tedeschi
Es el presidente del poderoso IOR (Istituto per le Opere di Religione), el "Banco del Papa". Es economista, de 65 años, padre de cinco hijos, máximo representante del banco español Santander en Italia y profesor de Ética de las Finanzas en la Universidad Católica de Milán. Desde septiembre está al frente del IOR.
Elisabetta Piqué | La nación
-¿Por qué cree que el origen de la crisis económica mundial es que hay menos cunas en el mundo occidental?
-No tengo ninguna duda de que el origen verdadero de la crisis es el derrumbe de la natalidad en los países occidentales. Alrededor de 1975, las denominadas teorías de los neomalthusianos predijeron que si la tasa poblacional hubiera seguido creciendo alrededor del 4,5 por ciento, antes del año 2000 millones de personas morirían de hambre, sobre todo en Asia y en la India. Pero en el llamado mundo emergente, o Tercer Mundo, como no sabían leer los libros sobre la bomba demográfica, siguieron teniendo hijos y mejoraron sus condiciones de vida gracias a la sanidad, a la mejor alimentación, etcétera.
-El mundo occidental, en cambio, dejó de tener hijos...
-Exacto. En Estados Unidos y Canadá, Europa y Japón, la tasa poblacional se derrumbó de aquel 4,5 por ciento a cero. Y el cero por ciento no significa que no se tienen más hijos, sino que se tienen dos hijos por pareja.
-¿Demasiado poco?
-Sí, porque ¿qué pasa si la población no crece? En teoría, la población debería aceptar una mayor austeridad. Porque al caer los nacimientos hay menos personas jóvenes que entran en el mundo del trabajo productivamente y hay muchas personas ancianas que salen del sistema productivo y se convierten en un costo para la colectividad. En la práctica, si la población no crece, los costos fijos de esta estructura económica y social aumentan: aumentan los costos de la salud y los costos sociales. Tampoco se pueden bajar los impuestos.
-¿Otros efectos?
-La baja de natalidad también causa la caída del ahorro. Los jóvenes que no tienen trabajo postergan varios años el ciclo de acumulación del ahorro. A menudo no se forman familias con compromisos en relación con los hijos y el ahorro se extingue.
-Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la crisis global?
-Como la caída del desarrollo del mundo occidental tiene que ver con la no natalidad, entonces se inventa un intento de compensar este derrumbe a través de actividades financieras. Se trata de transferir todas las producciones al Asia para volver a traerlas a nuestros países con costos menores, y con una mayor productividad, aunque ésta tiene límites. El sistema, de hecho, empieza a crecer gracias al endeudamiento de las familias.
-Mucho consumo a crédito...
-Sí. Cualquiera puede aumentar su producto interno bruto. Si yo tengo un PBI de 100 y quiero llegar a 120-130, esto es muy fácil si un banco me financia por 20 y por 30. Si usted este año quiere comprarse un Porsche, un departamento nuevo y alguien le da la plata, usted aumenta su tenor de vida. ¡Pero tiene que pagar sus deudas! Los países no las han pagado porque han financiado a personas que no podían hacerlo. Para financiar este crecimiento del PBI se ha financiado lo que era demasiado riesgoso, que no podía ser financiado. Esta es la paradoja que creó la crisis financiera. Pero el origen de por qué estos instrumentos se convirtieron en necesarios fue que en el mundo no crecía el PBI. ¿Y por qué no crecía el PBI? ¡Porque se dejaron de hacer hijos!
-¿Pero la culpa no fue de los bancos?
-Espere. Para mí, la culpa es más de los gobiernos. ¿Sabe por qué defiendo a los bancos? ¿Se acuerda cuando Bush fue, en octubre de 2007, al G-7 y dijo: «Nos equivocamos», y cuando Obama hace un año, en otro congreso, dijo que los norteamericanos deben dejar de vivir por arriba de sus posibilidades? Implícitamente, dos presidentes admitieron que había algo que no funcionaba, que era falso. Fanni Mae y Freddie Mac eran agencias gubernamentales que servían para sostener eventuales riesgos del sistema si alguien dejaba de pagar la cuota del financiamiento. Y saltaron también estas agencias. Es decir, el gobierno sabía que estaba sosteniendo un crecimiento que era demasiado fuerte y no sostenible.
-¿Ahora el mundo está saliendo de la crisis?
-La deuda del sistema en los últimos años pasó aproximadamente del 200% del PBI, hace diez años, al 300%. Hoy, esta deuda no es sostenible: hay que desinflarla y volver a llevarla al nivel de hace diez años. Lo primero que hacen los bancos es reducir el crédito. Y así la economía real entra en crisis, porque produce menos. La economía real hace marchar menos el sistema: se importa menos, se exporta menos, se vende menos, se consume menos y se emplea menos. Además, hay que desinflar la deuda. ¿Cómo? O declaramos un default, como Argentina -pero no lo recomendamos a nadie- o se inventan burbujas o shocks.
-¿Es decir?
-El shock es un efecto muy fuerte, que cambia la economía. Por ejemplo, en la Argentina se encuentran pozos de petróleo y se vuelve exportadora de petróleo. Es decir, de crecimiento negativo, empieza a crecer diez puntos, digamos. Tercer camino: austeridad. Es decir: se crea el ahorro. Se gasta poco, se crece poco, se consume poco, se invierte poco. Y se reconstruye un sistema en cinco a siete años, esperando que algo pase. Cuarto camino: inflación, algo que debería evitarse.
-¿Pero para usted se está saliendo de la crisis?
-Cada gobierno está pensando qué hacer. Y cada gobierno tiene una situación diferente.
-¿Como la natalidad sigue siendo baja, la crisis no se resolverá?
-La natalidad seguirá siendo baja en Occidente. Por eso, el Papa en su última encíclica escribe que la crisis se debe a un querer ignorar y no dar importancia a lo que es la dignidad del hombre, que se expresa en la generosidad, en la confianza que se puede tener en el futuro, o en la providencia, teniendo hijos. Este es un punto fundamental.
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