J. L. AGUIAR
En varios departamentos del interior del país hay clima de incertidumbre y confusión, entre alumnos, padres y docentes, ante la posibilidad de que la UTU deje de dictar varios cursos básicos tradicionales que cuentan con demanda popular.
En Treinta y Tres, hay cerca de 320 inscriptos en la escuela técnica de la capital olimareña que recién el próximo lunes sabrán si ocho cursos de ese nivel, entre ellos los de carpintería, motores de dos tiempos, modistería, cocina y estética capilar, continuarán dictándose este año. Dieciséis docentes tienen también su futuro comprometido en esos cursos.
"Hoy no estoy haciendo nada, estoy esperando a ver qué pasa con las clases", dijo a El País Arthur Ubiedo (17), que se inscribió en diciembre para el curso de motores de dos tiempos. "Si no sale, buscaré otra cosa para hacer en alguna academia, o donde haya lugar".
Aunque situaciones de estas características se han registrado en otras ciudades del interior, en Treinta y Tres el tema adquirió notoriedad estos días, al captar el interés de los diputados Dardo Ángel Sánchez (Partido Nacional) y Hermes Toledo (Frente Amplio).
A instancias de ambos, se trasladó a Montevideo una inquieta delegación de docentes, padres y representantes del Centro Comercial e Industrial de Treinta y Tres, quienes lograron acordar, para el lunes, la presencia del presidente del Consejo de UTU, Wilson Netto. en territorio olimareño.
cambios. Los responsables de UTU pretenden implementar medidas para erradicar algunos cursos básicos que, pese a contar con cierta demanda popular, terminan formando "mano de obra de muy bajo nivel" en lugares donde la oferta de servicios ya está saturada.
"Hay pueblos del interior que tienen 100 habitantes, por poner un número, donde la mitad son carpinteros", explicó una fuente a El País.
Esa problemática ya se advertía en el año 2006. Un informe publicado en el suplemento Qué Pasa contaba que "cientos de jóvenes de los barrios pobres estudian peluquería para salir de la pobreza", reflejando un fenómeno del humilde barrio de Casavalle, donde podían contarse hasta seis peluquerías en un radio de cuatro cuadras.
La intención de UTU es transformar esos cursos básicos, que antes se hacían en uno o dos años, en "capacitaciones" de 3 o 6 meses, lo que reduciría la carga horaria (y el salario) de muchos docentes.
Para inscribirse en esos cursos basta con tener 15 años y la escuela concluida. La falta de exigencia y motivación deriva en un alto índice de deserción (cercano al 40%) y muchos de los que egresan carecen de la educación integral necesaria para abrirse camino en el mercado laboral.
UTU aspira a elevar el nivel de su alumnado y a que la formación tecnológica sea parte integral del sistema educativo, para no terminar produciendo "un exceso de oficiales poco calificados", como expresó una fuente.
Sin embargo, la decisión de suprimir algunos cursos básicos recién se comunicó en diciembre pasado, muy sobre el límite, y los docentes pusieron el grito en el cielo al conocer que se reducirían las horas.
PRESION SINDICAL. La baja "de un número importante de horas", según entendió Daniel Devitta, secretario del Interior de Afutu, motivó que el 11 de diciembre pasado fuera ocupada la Escuela Técnica de Durazno. El tema "se ha resuelto en parte", dijeron profesores a El País.
También en diciembre, los docentes de la Escuela Técnica "Leonardo Bulanti Ríos", de Paysandú, se movilizaron para evitar la eliminación de 500 horas prevista en el planillado. Las negociaciones con el sindicato fueron fructíferas en este caso. No sólo recuperaron las horas que perdidas sino que sumaron 245 horas adicionales.
En Montevideo no pudo ponerse en práctica la idea de erradicar los cursos básicos porque "la presión del sindicato fue tan fuerte que las autoridades tuvieron que ceder", comentó a El País una fuente consultada.
Los sindicatos han denunciado un déficit de 3.000 horas para atender la demanda estudiantil, y en estos días se negocia en el ámbito del Codicen la posible financiación. Ismael Olivera, presidente de Afutu, dijo que el promedio de la hora, en términos generales, oscila entre 400 y 500 pesos.
Estas negociaciones han coincidido con un atraso en la elección de horas, que debió llevarse a cabo el pasado viernes. Olivera afirmó que el retraso se produjo "porque el sistema informático de la casa central se cayó, porque se está utilizando un software muy viejo".
Otras fuentes de UTU desmintieron que se hubiera "caído el sistema" y sostuvieron que la imposibilidad de proceder a la elección de horas el viernes "fue producto de presiones sindicales".
Producción: Sandra Kanovich (Paysandú), Marco Rivero (Treinta y Tres) y Víctor Rodríguez (Durazno).
Astori no quiere atar gasto al PIB
El vicepresidente de la República, Danilo Astori, se mostró contrario a fijar un porcentaje del Producto Bruto Interno (PIB) como meta de los recursos para la educación, al tiempo que los sindicatos de la enseñanza exigen el 6%.
Astori dijo que "es muy peligroso establecer metas como porcentajes del PBI, entre otras cosas porque si llega a caer el producto, que ojalá no ocurra, entonces disminuirían el presupuesto para la enseñanza. Me refiero -precisó- a recursos para todos los sectores del país y no sólo la educación", manifestó a Últimas Noticias.
Los sindicatos de la enseñanza consideran que se debe pasar del 4,5% del PIB, asignado a a la educación en la gestión de Tabaré Vázquez, al 6%, basados en un informe de Cepal que así lo recomienda.
"Me parece mejor estimar necesidades, fijar prioridades y en función de eso abastecer nuevos recursos para las distintas áreas", dijo.
Astori se mostró contrario a fijar cualquier meta presupuestal en términos de un porcentaje del producto. "Se le dará a la enseñanza lo que necesita, después veremos qué monto se requiere. Vamos a analizar las necesidades y en función de eso estimaremos los recursos", advirtió.
En el gobierno de Tabaré Vázquez, el presupuesto de la enseñanza pasó de US$ 420 millones a US$ 1.500 millones.
En 2005, previo a la culminación del debate en la interna del FA de la ley de presupuesto, el entonces ministro de Economía amenazó con renunciar al cargo si se le imponía el 4,5% del PIB para la enseñanza, que había sido una promesa electoral. Finalmente no renunció y la educación obtuvo el 4,5%.
Las cifras
77.500 son los estudiantes uruguayos inscriptos en centros de UTU de todo el territorio. El número de docentes ronda los 7.500.
3.000 es el déficit de horas que han denunciado sindicalistas de Afutu para atender el crecimiento de la demana estudiantil.
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