Las elecciones nacionales estaban a la vuelta de la esquina. Las encuestas de opinión comenzaban a anunciar que el Frente Amplio tenía posibilidades de ganar los comicios en primera vuelta, lo que le reportaría una representación legislativa tan fuerte como la obtenida en 2004. Con ese escenario y viento a favor, el hombre se tiró al agua, decidido a cambiar el fuero sindical por el parlamentario. Y apostó fuerte.
Así fue que el 29 de septiembre de 2009, en la mismísima sede del Frente Amplio y acompañado por el mismísimo candidato presidencial de la coalición, José Mujica, el secretario general del Pit-Cnt, Juan Castillo, lanzó su candidatura a la diputación por el departamento de Canelones. Lo hizo encabezando una lista del Partido Comunista del Uruguay. Y dejando en claro que, mientras durara la campaña electoral, permanecería en uso de licencia en el movimiento sindical.
Confiado en recuperar para el comunismo esa banca por Canelones, perdida en la década del noventa, Castillo asumió un compromiso firme y anunció que si se transformaba en diputado se alejaría de la actividad sindical. Aunque, a poco que uno lo piensa bien, lo que Castillo prometía era obvio. ¿Acaso se puede ser diputado y, a la vez, secretario general del Pit-Cnt?
Castillo creía por aquel entonces que, incluso si no salía electo, Mujica le confiaría un alto cargo. "Podría ser en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social o en cualquier otro lugar. Tengo la cabeza abierta y estoy dispuesto a aprender", se sinceró el 14 de octubre en una entrevista en Últimas Noticias. La misma en la que admitió que durante el gobierno del Frente Amplio ser dirigente sindical "fue más papa ser sindicalista y luchador social" que nunca.
Quizá porque contaba con la doble chance (ser electo diputado o ser designado por Mujica en un cargo de gobierno), Castillo se animó a prometer un poco más. Y hasta dejó entrever que sus días como dirigente sindical habían terminado. "Entiendo que cumplí un ciclo dentro del movimiento sindical. No tengo que comprobar más nada. Creo que aunque no se obtenga la banca voy a tener que alejarme del Pit-Cnt. Pase lo que pase en la elección, están llegando los momentos finales en mi actividad dentro del movimiento sindical", confesó Castillo.
La elección pasó. El sueño de la banca propia se esfumó. Y Castillo volvió de su licencia y reasumió funciones en el Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt. Y volvió a los medios para cuestionar (sigo pensando que con toda razón) la financiación por parte de empresas privadas de la fiesta popular que acompañó, a un costo de unos 150 mil dólares, la asunción del presidente Mujica.
¿Se irá finalmente Castillo del Pit-Cnt? ¿Se irá solo o en el marco de una renovación de caras y procederes de la central sindical? ¿Se marchará para ocupar un cargo público en el nuevo gobierno? ¿Y quiénes tomarán su lugar en el Pit-Cnt? ¿Otros dirigentes sindicales que en las mismas elecciones integraron listas del Frente Amplio? ¿Sindicalistas que abiertamente llamaron a votar a la izquierda?
Como decía mi primo, cuestión de esperar.
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