GUILLERMO ZAPIOLA
De quien más se está hablando es de Farrah Fawcett, pero no fue la única figura olvidada en la sección In Memoriam de la reciente entrega de los Oscar. Otros nombres también fueron omitidos, y hay gente dolorida.
En estas mismas páginas se había señalado hace algunos días que las propias autoridades de la Academia de Hollywood admitían que el armado de la sección In Memoriam era una de las más problemáticas y delicadas de la ceremonia de los Oscar. Todos los años fallecen alrededor de cien personas vinculadas a la industria cinematográfica, y el espacio concedido a ese instante de conmemoración permite incluir unas treinta. "Inevitablemente", argumentan los académicos a propósito de un tema que en realidad no es inevitable (podían hacerlo más largo, o resolverlo con imágenes de menor duración, y de ese modo incluir a más gente en el mismo tiempo), se procede a un mecanismo de eliminación que, de alguna manera, hace que algunas figuras del cine parezcan morir dos veces en lugar de una sola.
Farrah Fawcett no fue la única omisión llamativa de los Oscar de este año, pero sí, acaso, la más notoria. Fue igualmente un escándalo que no estuviera Ricardo Montalbán, un actor con más trayectoria que Fawcett y un mexicano que luchó largamente (especialmente a través de su organización sin fines de lucro Fundación Nosotros) por lograr un mejor trato a los intérpretes latinos en la industria de Hollywood.
Otro de los rostros que faltaron en la evocación de los fallecidos fue el de Bea Arthur, la inolvidable Dorothy Petrillo del prolongado éxito televisivo Los años dorados y muchos otros programas. Varios se quejaron por el olvido, pero alguien de la Academia pudo argumentar que Arthur fue, sobre todo, una actriz de televisión, y que influyó poco en la industria del cine.
Criterios. Ese argumento puede valer hasta cierto punto para Arthur pero no para Montalbán (que fue ciertamente bastante más que el anfitrión de La isla de la fantasía), y tampoco vale para Fawcett, quien dígase lo que diga de ella fue algo más que la cabellera rubia de la primera temporada de Los ángeles de Charlie. De hecho, Fawcett actuó en 19 películas, desde unas cuantas mediocridades hasta cosas de interés, incluyendo labores a tener en cuenta para directores como Robert Altman (El doctor y las mujeres) y especialmente Robert Duvall, para quien encarnó a la intensa figura del predicador protagonista (el propio Duvall) de la espléndida El apóstol.
Y el argumento de "no ser una estrella de primera línea del cine" se debilita aún más cuando uno de los homenajeados del segmento, acompañado por una melancólica melodía a cargo de James Taylor; fue Michael Jackson, quien sin duda fue "el rey del pop" o algo por el estilo, pero distó de ser el Rey de Hollywood: el cine puede prescindir perfectamente de una película como Caminante lunar. Claro que si no lo recordaban, los `fans` jacksonianos hubieran prendido fuego la sede de la Academia, y las ONG en pro de la equidad racial habrían dicho que se trataba de un actor de discriminación contra los afroamericanos. Farrah era blanca, rubia y anglosajona (y vaya uno a saber si protestante) o sea que pertenecía a un sector étnico que puede ser discriminado sin complejos.
El caso Fawcett se complica de todos modos aún más por las circunstancias que rodearon a sus últimos años y su muerte: una larga lucha contra el cáncer, que llevó adelante con particular coraje y una resistencia que la llevó a probar con medicinas experimentales, y a impulsar un documental autobiográfico que pudiera servir a otras personas aquejadas del mismo mal. Todo eso hizo de Fawcett, en sus últimos tiempos, una figura humana particularmente conmovedora, y duele que la Academia se haya olvidado de ella.
ENOJOS. Sus admiradores no la han olvidado, sin embargo. En Twitter están apareciendo mensajes del tipo "Farrah Fawcett y Bea Arthur, los recordaremos aunque Oscar no lo haga", y el famoso crítico Roger Ebert se preguntó en su columna del Chicago Sun-Times: "¿Farrah Fawcett no fue incluida en el tributo memorial de Oscar? Gran falla".
El actor Ryan O`Neal, que fue en una época pareja de la actriz, se declaró decepcionado con los miembros de la Academia de Hollywood y afirmó que es "una decisión terrible y dolorosa". Otras personalidades de Hollywood también exhibieron su molestia. La actriz Jane Fonda escribió en su página de Twitter que "debería haber sido incluida". Y el bloguero e icono `gay` Perez Hilton calificó igualmente de "lamentable" la exclusión de Farrah de la evocación de los fallecidos.
Sin embargo, la Academia no tiene intenciones de disculparse por la omisión. "Siempre ocurre esta desafortunada realidad de no poder incluir a todo el mundo", sostuvo uno de sus portavoces, tras la ceremonia del domingo y cuando empezaron a sonar los teléfonos con las llamadas de los quejosos. Por supuesto, es una actitud antipática pero en cierto modo comprensible. Si se disculparan por todos los que faltan tendrían que pedir setenta disculpas por año.
Queda en pie la pregunta de cómo se deciden los homenajes, qué criterios se emplean para incluir o excluir a alguien. ¿Por qué, por ejemplo, un homenaje especial al respetable director de comedia John Hughes, con todos los actores juveniles de sus películas (ahora convertidos en treintones o cuarentones) recordándolo sobre el escenario, y solo unas imágenes para evocar a la gran Jean Simmons, una de las personalidades más encantadoras que se haya plantado nunca ante una pantalla? Seguramente nadie tiene la respuesta correcta.
La ceremonia más vista en cinco años
Uno de los motivos por los que este año se duplicó el número de candidaturas al Oscar a mejor película fue tratar de llegar a más público en la transmisión televisiva de la ceremonia, y al parecer el recurso dio resultado. Más de 41 millones de espectadores vieron en Estados Unidos el programa el pasado domingo, según ha informado la empresa Nielsen Media.
Eso significa cinco millones más de los que vieron la ceremonia el año pasado, cuando la ganadora fue ¿Quién quiere ser millonario?, y se trata además de la mejor cifra en cinco años. Y, efectivamente, la popularidad de algunos de los films candidatos parece haber jugado un papel importante en el resultado. La empresa señaló igualmente que Avatar dominó la difusión "online" que rodeó a las películas candidatas, constituyendo aproximadamente el 25 por ciento de las conversaciones efectuadas en internet sobre películas durante la semana pasada.
La recuperación de un catorce por ciento de espectadores constituye sin duda un alivio para las televisoras, los publicistas y los avisadores de la ceremonia, que habían llegado a un extremo de alarma hace dos años (cuando ganó Sin lugar para los débiles), cuando la entrega de los Oscar tuvo la audiencia más baja de la historia. La mayor (55 millones) sigue siendo la de 1998, con el triunfo de Titanic.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.