Los corredores de Bolsa sacan chispas porque un último comunicado del Banco Central los obliga a grabar las conversaciones con sus clientes y se preparan para negociar con la autoridad monetaria y el Ministerio de Economía para modificar esto.
En una reunión informal de corredores el lunes el malestar era generalizado. Si bien el encuentro resultó una especie de catársis conjunta no se llegó a ninguna propuesta más que la de negociar con el Banco Central y el Ministerio de Economía para que se modifique la comunicación de la autoridad monetaria que entra a regir el 1° de abril y que, entre sus puntos más cuestionados, obliga a grabar las órdenes de los clientes.
El primer paso fue pedir una reunión para la próxima semana. Ahora, antes del fin de semana los corredores volverán a reunirse para definir un planteo conjunto. Es que, según el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Ángel Urraburu, algunos manejaron "propuestas muy duras" porque "la gente está muy preocupada; hay un gran malestar". Urraburu incluso llegó a esbozar que "si se complica" algunos corredores "se podrían ir a operar con el exterior" y eso determinaría "un fuerte desfinanciamiento" de la Bolsa y, por tanto, el fin de la misma.
"Lo que más nos preocupa es que está legísimos de promocionar el mercado", agregó el presidente de la Bolsa.
El tema que les preocupa es una comunicación del Banco Central del 26 de febrero que establece que las órdenes verbales impartidas por vía telefónica deben ser grabadas, práctica que se realiza en otros mercados. Asimismo, el intermediario deberá implementar un control trimestral del sistema de grabación a efectos de verificar que las conversaciones se graban correctamente. Los informes conteniendo los resultados de los controles practicados deberán estar a disposición de la Superintendencia de Servicios Financieros.
En la Bolsa de Montevideo hoy operan 74 corredores y según Urraburu, varios son los que han recibido la indicación de sus clientes de que "no quieren que los graben". Además algunos se cuestionan el peso que tiene la comunicación en caso de que el inversor se niegue a ser grabado. En este sentido, el ex presidente de la Bolsa, Carlos Perera, dijo a El País que "el malestar es grande porque tenemos que cuidar la intimidad de los clientes".
Por fuera de la grabación, el corredor Pablo Montaldo dijo a El País que la regulación es "excesiva" y "no se ajusta a la práctica del negocio bursátil" en cuanto, por ejemplo, la normativa exige que las órdenes contengan un "precio máximo desde el punto de vista del cliente" y el "precio mínimo de venta desde el punto de vista del cliente". Al respecto Montaldo dijo que "el cliente no quiere un precio mínimo o máximo sino el mínimo que se puede en caso de compra y el máximo que se pueda en caso de venta".
Con la medida el Banco Central busca darle mayor transparencia a la operativa aunque fuentes del mercado dijeron a El País que lo que se pretende es evitar el lavado de dinero.
Aún así dentro de la Bolsa descartan que en algún momento se haya producido un problema con las órdenes.
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