DANIEL HERRERA LUSSICH EN WASHINGTON | CORRESPONSAL PERMANENTE
La polémica sobre la libertad de venta y porte de armas, después de más de un siglo podría quedar definida, en el próximo mes de junio, en todo el territorio de los Estados Unidos.
Los datos de fuentes altamente confiables y declaraciones de allegados a miembros de la Suprema Corte de Justicia aseguran que cinco miembros del máximo órgano judicial, los llamados de línea conservadora, habrían comprometido su voto a favor, inspirados en la Segunda Enmienda Constitucional, contra la opinión de los cuatro más liberales, que argumentan que la realidad del mundo y del país ha cambiado desde la vigencia de esa sección de la Carta Magna, redactada en el siglo XVIII.
En la actualidad los controles sobre porte de armas de fuego se rigen en general por leyes federales y limitaciones estaduales.
Hasta ahora el enfrentamiento ha sido duro. Pero mucho depende del momento, de lo que esta ocurriendo en el territorio americano. En el mes de octubre del 2001, luego de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, la venta individualmente superó el millón de armas. Cuando ocurrió la masacre en abril del 2008, en la Universidad Politécnica de Virginia Tech, fue centro de polémica en la Casa Blanca, en el Congreso, en los estados, en los medios y en las conversaciones callejeras, la urgente necesidad de establecer limites y determinadas exigencias a la venta de armas. Sin embargo las estadísticas indican que la mayoría de la gente "corrió a comprar su pistola y hasta rifles de repetición para proteger su casa".
El argumento de que están "amparados por la II Enmienda Constitucional" favorece sin duda uno de los negocios más lucrativos de los Estados Unidos, primer proveedor del mundo, la venta en general de armas. Hasta cierta época existían restricciones en el terreno local, desde 1994 hasta setiembre del 2004 tenía plena vigencia la prohibición de comercializar armas semiautomáticas y de asalto. La fecha de expiración de la ley no fue prorrogada y hoy potentes materiales, más de guerra que de defensa personal, abundan en todo el país.
Los grupos enemigos de la libre venta de armas manejan que en este periodo de restricción de diez años para apoyar el criterio de fijar severas limitaciones se logró disminuir los índices de criminalidad con armas de asalto en un 45%.
Se agrega que el estudiante sur coreano de Virginia Tech, debido a las flexibilizaciones en los comercios, sólo dio sus datos, no tenía antecedentes, le entregaron pistolas de repetición y asesinó a 32 compañeros de estudios. Había dado como aval su número de seguridad social. Sin embargo existían en la propia Universidad varias observaciones a actitudes del estudiante asiático que conformaban un cuadro evidente de desequilibrios síquicos.
En las zonas céntricas comerciales y en los entornos residenciales de los suburbios de casi todas las ciudades de los Estados Unidos, reina la calma y son extremadamente seguras. Es visible una constante vigilancia policial, los coches patrulleros pueblan las esquinas y circulan especialmente en los edificios oficiales y en el entorno de escuelas y universidades.
Pero también están -y abundan- las zonas rojas. Es habitual escuchar la frase: "al oscurecer no te acerques a las calles del barrio tal, son verdaderamente peligrosas". En esos lugares marcados abunda el crimen y los robos.
Las estadísticas dan cuenta de 30 mil crímenes anuales con armas de fuego, entre ellos 3 mil niños.
Y se indica que existen en manos de la población 200 millones de armas. Y la industria de armamentos personales, denominado ligero, alcanza los 17 mil millones de dólares de venta anual. Se señala asimismo que el 39% de los hogares americanos por lo menos tiene en sus cajones o armarios un arma de alto poder.
La Asociación Nacional del Rifle, la organización más poderosa del país de fabricación de armas, es él o uno de los "lobistas" más influyentes de Estados Unidos y un fuerte contribuyente en las campañas políticas. No solo ha logrado apoyo en la puja entre "venta o no venta libre de armas", sino también en legislaciones con nombre propio. Hace algo más de un año el Senado aprobó un proyecto de ley que protege a los fabricantes, importadores y distribuidores de armas de fuego de posibles demandas civiles por la comisión de delitos que se hayan provocado con esas armas. Según los detractores se "otorgó lisa y llanamente una especial inmunidad a la industria de armamento liviano ".
¿Que sucederá en pocos meses cuando probablemente la Suprema Corte de Justicia libere la posesión en todo Estados Unidos?
Los defensores de la venta y porte de armas se basan en los índices de criminalidad y en el terrorismo y se fundamenta en la Segunda Enmienda Constitucional (vigente desde 1791), cuando dice: "que siendo necesaria la seguridad de un Estado libre, el derecho de la población a poseer y portar armas no será infringido" .
La otra voz, la de los que se niegan a la libre venta de armas, facilitan encuestas que sostienen que "los estados con mayores controles exhiben menores cifras de criminalidad" y se apoyan en el argumento que "no todas las enmiendas constitucionales tienen el mismo peso y no se puede poner en pie de igualdad el uso de armas personales con el derecho a la propiedad".
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