MATÍAS CASTRO
Ricardo Fort, de quien se comenzó a hablar ayer, ha insistido una y otra vez en mostrarse como alguien que tiene algo para decir y hacer. Intentó mostrarse como cantante. Quiso mostrar su intimidad en un programa de televisión. Quiso mostrarse como conductor en ese mismo programa. Quiso coquetear a que representaba su propia historia en una obra de teatro y también demostrar que podía actuar. Y lo mejor de todo es que estas últimas dos cosas llevaban su nombre. Su programa televisivo se llamó Fortshow. La obra de teatro se llamó Fortuna, una historia de vida. Y como ya se sabe, antes de todo esto, él lleva el apellido de la chocolatería que le dio el dinero que tiene y que deslumbra a todo el mundo. Pero su salto a la fama invirtió las relaciones y ahora, a los ojos de todos, los chocolates que se pueden conseguir en casi cualquier kiosko llevan su apellido.
En cualquier caso su meteórica carrera lo colocó en un sitio privilegiado del mundo del espectáculo porteño. No se puede decir que haya sido cuestión de plata, aunque es indudable que la seducción que ejerce el mito que construyó sobre su persona tiene mucho que ver con todo el dinero que supuestamente tiene. Con este ascenso difícilmente comparable con el de ninguna otra figura argentina, Fort logró cosechar muchos fanáticos, incluso en Uruguay. ¿Fanáticos por qué?, podrán preguntarse unos cuantos. Fanáticos porque existe y se muestra, nada más. La mayoría de los comentarios de sus admiradores, publicados en sitios web, en foros y demás, se limitan a decir que está bien que tenga mucho dinero y lo disfrute, que las críticas vienen de quienes querrían tener ese dinero. Pero no critiquemos a sus defensores, porque la suya es una defensa acorde al personaje que siguen.
En cualquier caso, esta semana Fort se enojó con ellos, y como un rey vanidoso se ofendió, se dio la vuelta y les cerró la puerta. En lenguaje cibernético: canceló su cuenta en Facebook, donde tenía trato directo con sus fans, cansado de lo que le aconsejaban. ¿Seguirán admirándolo? Es probable que sí.
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