A los 53 años, Martina Navratilova sigue fina y atlética, peloteando en las pistas de los torneos grandes, competitiva como cuando era jugadora. Desde 1975, tiene la nacionalidad estadounidense, y desde el 2008 también tiene de nuevo la checa. Ella carga cada día con el peso de su brillante pasado: 18 títulos individuales de Grand Slam del tenis, 31 de dobles y 10 mixtos. Ahora está retirada, pero tiene toda la pinta de poder salir a la cancha en cualquier momento para intentar aumentar su lista de 167 títulos, más que nadie. Tiene una vitalidad a prueba de bombas y ahora disfruta como comentarista y embajadora de la fundación Laureus, que ayuda a millones de niños.
JUAN J. MATEO | EL PAIS DE MADRID
- ¿Qué la mantiene tan activa?
- Siempre he tratado de dar lo mejor de mí misma en cualquier cosa que haga: esquí, carpintería, pilotear un avión... Quiero hacerlo lo mejor posible. Me levanto cada mañana con una sonrisa en la cara porque siempre tengo algo que hacer. Eso es lo que me mantiene en movimiento. Prefiero eso a los quejosos, a los que sienten pena de sí mismos. Una vez, conduciendo por Austin [Tejas, EE.UU-], vi a una mujer corriendo a un lado de la carretera. Sólo tenía una pierna. Corría con muletas. Cada vez que voy a sentir pena de mí misma, pienso en ella.
- Su biografía se titula Being myself (Siendo yo misma). ¿Por qué?
- Yo no me disculpo por ser quien soy. Se me conoce por hablar claramente. Soy quien soy y ojalá la gente me aprecie por mí misma. No voy a ser menos de lo que soy para que alguien se sienta a gusto. Cuando el asunto ha sido mi sexualidad, que la gente se avergonzara de ser gay, me parecía imposible. Yo siempre he sido honrada conmigo misma y eso me hace sentir orgullosa. Nunca pensé que hubiera nada malo en ser gay. ¡Era una niña pequeña! Una niña pequeña creciendo y escuchando hablar mal a la gente de los homosexuales. Nunca pensé que hubiera nada malo en que dos personas se quisieran. Nunca he pensado que tuviera que pedir disculpas por nada. Ésa es la conclusión: siempre he sido yo misma.
- ¿Los deportistas deben hablar de todo?
- Tenemos la responsabilidad de dar un paso al frente para defender al débil. Siempre he hablado de cualquier tipo de desigualdad, de cualquier tipo de injusticia, fuera con niños, con animales o con la naturaleza. Es un poder que me gusta ejercer. Los deportistas tienen más responsabilidad en este sentido que los políticos porque los niños los ven como ejemplos. Son sus héroes y deben ser modelos que hablen de los problemas.
- Huyó de la antigua Checoslovaquia y se nacionalizó estadounidense ¿Qué le parece el auge actual del comunismo en el Este de Europa?
- Es terrible. La gente tiene una memoria corta. Debería recordar lo que pasó. Me disgusto mucho cuando veo las elecciones y que los comunistas en la República Checa se llevan el 50% de los votos. Pienso: "¿Están locos o qué?". El comunismo es una idea bonita que nunca podrá funcionar porque le quita el poder al individuo. Me entristece que la gente piense que tenía cosas buenas cuando nunca las tuvo. Destruyeron a millones de personas. Destruyeron millones de vidas, incluidas las de mis padres. Nunca los perdonaré.
- Ivan Lendl cuenta que alcanzó la excelencia en el tenis porque era una vía para salir de Checoslovaquia.
- Yo siempre quise ver el mundo y el deporte era el medio para conseguir un visado. Pero, si hubiera nacido en Alemania, también habría querido jugar al tenis. Amo este deporte. Salir del país fue parte de jugar al tenis, pero no lo fundamental.
- Como jugadora, tuvo usted una voluntad de hierro. ¿Se enseña eso?
- Siempre fui muy competitiva conmigo misma, no con las demás. Conmigo. Me enfadaba cuando no jugaba del todo bien. Me enfadaba más ganar por poco un partido en el que jugaba mal que perder uno en el que había jugado bien. La competición, para mí, siempre fue conmigo misma. Competición para jugar tan bien como sabía que podía; tan bien como mi capacidad me permitía, como lo hacía en los entrenamientos. Eso se puede desarrollar, pero necesitas la voluntad de entrenarte, la voluntad de enfrentarte al problema y dar lo mejor de ti misma cada día. Eso tiene que estar en ti desde el principio, pero luego se puede desarrollar.
- Así que llegaría usted a sentirse invencible.
- Ese fue el caso en los ´80. Sabía que estando en mi mejor nivel, nadie me iba a ganar. Lo sabía. Por eso, cuando perdía, era horrible. Sentía que me había ganado a mí misma, que siempre era mi culpa. ¡Digamos que era un bonito problema!
Perfil
Nombre: Martina Navratilova
Nació: Praga
Edad: 53 años
Otros datos: Se nacionalizó en EEUU en 1975 para poder competir.
AYUDA Y FRUSTRACIÓN
La Fundación Laureus ayuda a millones de niños. Navratilova se acercó a colaborar con el fin de darles a los chicos una oportunidad. "Yo tuve una oportunidad, pero me pregunto cuántas niñas no la tuvieron. Sabes que no podrás ayudar a todos, pero intentas ayudar al máximo posible. Me frustra. Cuando piensas en todo el dinero que se está gastando en la guerra de Irak y en lo que se podría hacer con él. Si piensas en cómo está el mundo, cavarías un hoyo y te morirías en él porque es frustrante. Pero hay que intentar ayudar haciendo algo positivo".
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