MATÍAS CASTRO
La inclusión de más filmes entre las nominaciones a los Oscar (el rubro Mejor Película tiene diez en competencia) ha causado un inconveniente a la organización: hay mayor demanda de butacas para la entrega de mañana por la noche. Y eso no es todo.
"El mayor cambio para este año ha sido la dificultad para conseguir lugares en la ceremonia", comentaba una fuente de la industria a la revista Variety, en un artículo publicado ayer. "Efectivamente, tenemos unos treinta nominados nuevos esta vez, con respecto al año pasado. Lo que se traduce en asientos nuevos para encontrar en el Kodak Theatre", comentaba a esa revista Kimberly Rush, encargada por la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood de la supervisión del reparto de tickets. "Ese aumento no es totalmente atribuible a la carrera por la Mejor Película, porque también tenemos más nominados en otras categorías", agregaba.
En cualquier caso, la capacidad del recinto es para 3300 personas. La mayoría de esas butacas se distribuyen según las películas y los estudios, y no todos los films consiguen para todos sus miembros destacados. Hay que tener en cuenta, como punto de partida, que la Academia de Artes y Ciencias es integrada por más de 5.000 personas. Entre ellos se sortean varios lugares, pero siempre se sabe que no todos podrán ir, a pesar de que voten o que hayan participado de películas premiadas en años anteriores. De acuerdo a una fuente consultada por Variety, varias veces ocurre que un nominado solicita, por ejemplo, 11 asientos para su equipo o familiares, y sólo recibe seis.
Del total de los 3.300 asientos, solamente unos 400 se venden, y sus precios están entre los 1.200 y los 1.500 dólares. El gran negocio no está en la venta de lugares, sino en la transmisión televisiva que llega a casi todo el mundo.
Pero ese no es el único aspecto numérico de los Oscar que ha causado alguna rispidez. También está la aparición de varias películas taquilleras en la nómina, cosa que, según algunos analistas estadounidenses, tiene que ver con la ampliación del cupo para la categoría de Mejor Película.
Tres de esas diez películas estuvieron entre las más taquilleras del año pasado, con Avatar de James Cameron a la cabeza. Up, de Pixar, cosechó unos 723 millones de dólares en cines de todo el mundo. Un sueño posible, con Sandra Bullock, lleva recaudados unos 250 millones en todo el mundo (en particular fue un éxito en Estados Unidos, cosa que es lo que cuenta para dicha valoración de los analistas de cine de ese país). Por encima de esta última queda Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino (una de las estrellas que el domingo por la noche entregarán un premio), que solamente en salas de todo el mundo lleva facturados unos 313 millones de dólares. Pasando en limpio, de las 125 nominaciones a los distintos premios de mañana, unas 46 quedaron en manos de 13 películas que fueron de las más taquilleras del año pasado. El dato no es menor.
Tres ceremonias. En un lugar distinto se ubican los dos premios cinematográficos que se entregan esta noche en Estados Unidos, y que por su nombre y temas contrastan con los Oscar (y la coincidencia de fechas no es casual, sino histórica). En las tres hay algunas coincidencias. Sandra Bullock está nominada a los Razzie, que distinguen a lo peor del año, como Peor Actriz por su trabajo en Alocada obsesión, al mismo tiempo que en el Oscar está nominada como Mejor Actriz por Un sueño posible.
Los Independent Spirit se entregan también hoy y señala al mundo del cine independiente, pero tienen algunas coincidencias con los Oscar. Jeff Bridges, por ejemplo, también está nominado como Mejor Actor por Crazy Heart. Preciosa y sus dos actrices compiten, al igual que en el Oscar, como Mejor Film, Mejor Actriz y Mejor Actriz de Reparto. A sólo 24 horas de los grandes galardones, el mundo del espectáculo en Estados Unidos está que arde entre tanto premio.
Presencia: Del total de nominaciones, 46 han quedado para películas de alta recaudación.
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