JAVIER GARCÍA
Salvo el mantenimiento de un monopolio centralista, no hay explicación alguna para oponerse a una universidad en el interior del país.
La Universidad de la República no ha sabido o no ha podido descentralizarse. Es la universidad de Montevideo, no la del Uruguay. Gobernada desde la capital, de acuerdo a los intereses de un mundo académico que vive aquí y de aquí depende en su mundo laboral desconociendo las necesidades y las realidades locales. Algunos servicios universitarios en pocos lugares del interior operan más como sucursales de la casa matriz que como verdaderos ejemplos de descentralización.
La negativa del Consejo Directivo Central a que comenzaran los cursos de la Facultad de Medicina en Salto es la prueba del nueve de la vocación centralista. El argumento fue procesal: no se había consultado a una comisión de burócratas que para la Udelar es el peaje a pagar para descentralizar.
En el fondo es un tema de poder, la Universidad de la República quiere ejercer el control monopólico de toda la enseñanza universitaria pública. Este exclusivismo es lo único que permite el deterioro de nivel académico en que está sumergida. Al no haber otra posibilidad en el ámbito público, nada obliga a exigirse y mejorar. La competencia siempre es enemiga de la mediocridad.
Este monopolio se ejerce en detrimento de las familias del interior. No es verdad que la Universidad sea de acceso libre. Para los estudiantes del interior y sus familias supone un sacrificio que solo quienes lo sufren saben lo que supone. En mi época de estudiante de medicina mientras yo concurría caminando o en ómnibus a la Facultad, mis compañeros del interior dormían en una pensión, calentando con un primus la comida que venía en una encomienda. Para mí ser universitario era mucho más fácil, que para mis compañeros del interior. Esto tiene costos materiales muy grandes, pero también otros, como el desarraigo, que no me miden en dinero.
Acá hay un tema de justicia y de equidad. La educación universitaria pública discrimina a los uruguayos en virtud de su lugar de nacimiento. Si se nace en el interior hay que venir a Montevideo a estudiar, pero además hay que tener posibilidades económicas para poder hacerlo. Sentados en 18 de Julio y Eduardo Acevedo estas cosas no se ven. Es muy fácil hacer discursos seudoprogresistas cuando no se sufre la separación y el desarraigo material y espiritual. Cuando una llamada de celular o un mensaje de texto es el vinculo habitual que mantiene, a la distancia, comunicada a una familia con sus hijos estudiando aquí.
El 1° de marzo presentamos nuevamente el proyecto de ley de creación de la Universidad Nacional del Uruguay, pública y con sede en el interior. Lo hicimos, como lo habíamos hecho en 2007 con el respaldo de toda la bancada nacionalista, ahora impulsados por las señales positivas que el presidente Mujica dio en este sentido.
Académicos uruguayos de prestigio internacional han avalado esta necesidad, sin embargo no haría falta ello.
Alcanza con conocer la realidad y dejar chacras de lado para hacer justicia y progresismo enserio.
"La Universidad pública discrimina a los uruguayos en virtud de su lugar de nacimiento".
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