FEDERICO CASTILLO
Caos, forcejeos y confusión fue lo que hubo ayer en la puerta del liceo 14, que se desbordó de gente de todas las edades buscando inscribirse en el turno nocturno. Muchos quedaron anotados recién para junio. La Policía tuvo que intervenir.
La esquina de 8 de Octubre y José Batlle y Ordóñez estaba ayer de tarde mucho más ruidosa y concurrida de lo habitual. En la vereda había una fila de gente que ocupaba media cuadra por 8 de Octubre, y en el patio anterior a la entrada del liceo 14 se advertía una aglomeración que terminaba como en un embudo humano en la puerta misma del centro educativo. Todos buscaban lo mismo: anotarse en el turno nocturno para terminar la Secundaria.
Este liceo es uno de los dos centros habilitados para completar los tres años curriculares de Ciclo Básico (1°, 2° y 3°) en un año y medio. La mayoría de los que ayer estaban allí fueron a anotarse en ese plan.
El problema, coincidieron varias personas indignadas en la cola, fue la "desorganización" para dar trámite a la inscripción. Algunos tenían números que habían retirado en la mañana en la propia dirección del liceo. Debían presentarse a partir de la hora 19. Otros, que habían consultado hace semanas cómo era el mecanismo, fueron sin número directamente a inscribirse.
Cuando a las 18.30 horas se abrieron las puertas para comenzar a inscribir, literalmente chocaron estos dos grupos y se armó el revuelo.
Hubo forcejeos, gritos, silbidos y hasta patadas en las puertas del local. Al verse desbordadas, las autoridades del liceo impidieron el ingreso y eso aumentó la furia de los que esperaban. Muchos de ellos estaban desde las primeras horas de la tarde haciendo fila, algunos habían llegado al mediodía. Los que tenían número llegaron después, casi sobre la hora.
El griterío y nerviosismo de la gente era audible y evidente. En cuestión de minutos, un patrullero policial se detuvo frente al liceo y dos efectivos tuvieron que plantarse en la puerta del liceo para ordenar la situación. La gente fue entrando en tandas y la tensión se empezó a descomprimir.
El País intentó hablar con los directores del liceo, pero éstos se negaron a hacer declaraciones sobre la situación vivida. El subdirector, desde la puerta, dijo que no estaban "avalados" por las autoridades de la enseñanza a hablar con la prensa.
Hubo quienes lograron anotarse para los cursos que comienzan en marzo, pero la gran mayoría de los que ayer estaban haciendo la cola quedaron como prioridad en la lista de espera para el nuevo período de inscripción que se realizará en junio, pues los cursos son semestrales.
"Números truchos". Alicia tiene 56 años, dos hijos y dos nietos. Dijo que trabajó 35 años y que ahora quiere estudiar para "cultivarse".
Ayer fue temprano al liceo, tomó "de la dirección" del local el número 35 para la inscripción que comenzaba en la tarde y se fue a darse la vacuna antitetánica, único requisito formal que le quedaba por cumplir para anotarse.
Lo único que le llamó la atención fue el papel en el que le dieron el número, anotado en lapicera y sin un sello o firma de la dirección, pero no desconfió y volvió a las 18.00 para esperar el momento de la inscripción. Con la gasa post vacuna en su brazo llegó y se encontró con el tumulto.
Isabel, sin embargo, había consultado una semana atrás cómo era el trámite y en el liceo le dijeron que, sin número, iban a anotar desde las 19.00 hasta las 21. Tiene 55 años y quería inscribirse para hacer los tres primeros años de Ciclo Básico en un año y medio.
Haciendo la interminable fila se quejaba de los "números truchos" que "alguien" entregó y originó el caos.
En la fila había variedad de edades y de looks. Desde jóvenes con gorro visera y ropas deportivas hasta veteranos de traje y corbata. También se podía ver a muchas señoras mayores que más que futuras alumnas tenían la estética de una profesora liceal. Era el caso de Graciela, que en febrero había logrado inscribir a su hijo, y ahora buscaba un cupo para ella.
Jessica, de 17 años, explicó que por distintos motivos tuvo que postergar los estudios y ahora se había dejado seducir por el plan de Ciclo Básico en mitad de tiempo.
La presidenta del Consejo de Secundaria, Alex Mazzei, dijo en febrero que las franjas por edad de las personas que concurren a estos programas es muy amplia. Al punto que el año pasado cursó un anciano de 70 años en un liceo del interior del país, ejemplificó la funcionaria.
También dijo que este plan no es exigente con respecto a la presencialidad.
Alicia, una de las señoras que ayer buscaba un cupo en el liceo, destacó este punto. "No es necesario concurrir a todas las clases, se estudia en la casa y después vas a dar los exámenes", valoró.
Este año, el Consejo Directivo Central (Codicen) aumentó la cantidad de liceos donde se brindan estos programas especiales (ver recuadro).
El año pasado un solo centro educativo ofrecía la opción para terminar Bachillerato, mientras que para 2010 hay nueve liceos más habilitados en Montevideo.
Plan: Propone terminar los tres años de Ciclo Básico en uno y medio sin controlar asistencia.
Codicen aumentó la cantidad de liceos con planes para adultos
El Consejo Directivo Central (Codicen) resolvió aumentar este año la cantidad de liceos donde se brindan programas especiales para que los adultos puedan terminar la educación secundaria.
Las autoridades alegaron que estos planes han tenido mucho éxito y por eso se sumaron nueve liceos de Montevideo para dictar cursos -en diversas modalidades- que estarán destinados a adultos que quieran terminar Bachillerato.
Además, en Ciclo Básico, se habilitaron dos centros para poder completar los tres años curriculares en un año y medio. Uno de ellos es el Liceo 14, el otro es el 45.
El Consejo de Secundaria elaboró tres programas especiales para los adultos que no terminaron sus estudios.
Uno de ellos está dedicado a la finalización del Ciclo Básico, el otro fue diseñado para culminar el Bachillerato y el restante supone un mecanismo por el cual se ponen a disposición tutores para que los alumnos puedan rendir exámenes. Este plan se denomina "Uruguay Estudia".
En tanto, en Primaria, según explicó en declaraciones a El Espectador en febrero el director de Adultos de la ANEP, Felipe Machón, hay 240.000 personas en Uruguay que no terminaron la escuela y existen "pruebas de acreditación" para que puedan completarla.
Las clases son vespertinas y constan de dos horas diarias cuatro veces a la semana.
El pasado año concurrieron 9.000 personas a estos planes de enseñanza.
A esto se suma el plan del Mides para enseñar a leer y escribir a adultos.
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