Los iraquíes que viven en el exterior comenzaron a emitir su voto el viernes para las cruciales elecciones parlamentarias de su país, tras las cuales la minoría suní árabe espera aumentar su presencia en el gobierno.
Miles de iraquíes hacían fila en los centros de votación de Siria y Jordania, donde viven las mayores comunidades de expatriados. También se votaba en más de una docena de otros distritos alrededor del mundo, desde Australia a Estados Unidos.
La agencia de refugiados de Naciones Unidas estimó que unos dos millones de iraquíes viven en el extranjero en la actualidad. La mayoría huyeron de la violencia de su país tras la invasión dirigida por Estados Unidos en 2003.
Un gran porcentaje de ellos —particularmente en Jordania y Siria— son árabes suníes que huyeron de la ola de asesinatos entre sectas en el punto álgido de la guerra iraquí.
Eso ha generado que sean el foco de atención de los líderes suníes en Irak, quienes esperan que muchos miembros de su comunidad acudan a votar y puedan compensar el fuerte voto de la mayoría chií a favor de sus partidos religiosos.
La votación en el extranjero durará tres días, mientras que en Irak la mayoría de votantes acudirán a las urnas el domingo, para escoger los 325 escaños de la legislatura. El mayor bloque parlamentario intentará formar un gobierno para dirigir a Irak durante cuatro años clave en que los soldados estadounidenses abandonarán el país.
En Jordania, Saad Al-Hardan, un líder tribal suní de la provincia de Anbar, en el oeste del país, avisó de que después de la salida estadounidense, Irán intentará dominar Irak, un temor común entre los suníes debido a los estrechos lazos entre los partidos chiíes iraquíes y Teherán.
AP
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