|
||||||||
En los tiempos que vivimos llama la atención que en cualquier país cuando se produce un cambio de gobierno estén presentes autoridades representativas y delegaciones de muchos Estados. Pasó aquí, como es habitual, porque Uruguay es un país serio, reconocido y respetado en todo el mundo desde siempre.
Eso lo admitió el Presidente de la República en su alentador discurso ante la Asamblea General. Lo hizo con hidalguía, por partida doble. Primero, porque a diferencia de lo que tuvieron que tolerar quienes demostraron ser la mitad y un poco en las elecciones nacionales de octubre, en este territorio se cultivó una cultura cívica que fue la base de un país ejemplar, que sirvió de antecedente para que el gobierno de izquierda pudiera presentarse ante el mundo como continuador y no como colonizador de una República con sólido y bien ganado prestigio.
Luego, porque ese prestigio se consiguió entre otras cosas -quizá la más importante- al haberle dado a la Política Exterior la condición de política de Estado con la gestión de grandes Presidentes y Cancilleres. Gracias al gobierno que precedió al saliente, Uruguay pudo salvar con éxito la crisis bancaria de 2002, que sacudió los cimientos nacionales, cuando precisamente Vázquez, desde la oposición, declaraba al país en quiebra, desestabilizando las gestiones encaradas nada menos que ante el gobierno de Estados Unidos para conseguir finalmente los fondos que permitieron evitar una catástrofe como la que padeció y padece todavía Argentina.
Parecen detalles, pero en una sociedad de memoria corta, es bueno recordarlo de tanto en tanto.
Pero más allá de reconocerle al nuevo Presidente lo que es necesario para poner las cosas en su lugar, hay que destacar una presencia inusual, la de quien ocupa el segundo cargo en importancia después del Presidente de Estados Unidos, su Secretaria de Estado.
Históricamente Uruguay recibió a altas jerarquías estadounidenses, pero cuando asume un gobierno integrado por un Presidente, por Ministros y por legisladores que forjaron su cultura en el rechazo a la potencia, habiéndose unido todos ellos, por mucho tiempo, en la consigna bélica de "¡yanquis, go home!", el hecho es llamativo.
Esta presencia fue significativa. De lo poco que puede rescatar como mérito en la política exterior de Tabaré Vázquez es haber cultivado las relaciones con Estados Unidos, primero a través de sus vínculos de simpatía notorios con George W. Bush -que habiéndole ofrecido al país el oro y el moro sólo se le aceptó y con muchas reticencias, monedas de poco valor- y luego con la propia Clinton.
Ello podría explicar la distinción, pero Vázquez se va, y lo sustituye un gobierno forjado por tupamaros y comunistas de la vieja época del sesentismo. Que en alguno de los gobernantes, y quizá en el propio Presidente, las cosas que se vieron de una manera hace cincuenta años hoy se vean de otra, es posible.
Pero la diplomacia norteamericana mira más allá de eso. La presencia de Hillary Clinton bien puede explicarse desde la óptica de su propia conveniencia, pues es consciente que en el Continente, tiene enemigos declarados, como lo son los gobiernos de Chávez, Evo Morales y Correa.
Es consciente también que el gobierno del matrimonio argentino, le debe demasiado a Chávez como para contradecirlo.
En medio de todo esto, están las derivaciones de la instalación de las bases norteamericanas en Colombia, y de las fuertes tensiones en las relaciones de los gobiernos de Uribe y de Chávez. Por todo ello, Uruguay adquiere un papel de mucha importancia como posible socio estratégico de Estados Unidos, como lo son de hecho Chile y Brasil.
No será fácil la tarea del gobierno entrante para convencer a cierta gente, y especialmente a los comunistas que definieron con su alianza con los tupamaros la Presidencia de Mujica, de la necesidad de derribar tabúes y pisar la realidad.









Minutos después del sismo que devastó Chile, una pared de agua avanzó sobre los pueblos de la costa sur que, en el medio de la ...
Tras una hora de intensas lluvias, nuevamente se vieron afectadas las calles a la altura de la intersección de La Paz y la Rambla ...
El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, y el subdirector de la OPP, Conrado Ramos, aclararon ayer que el Estado seguirá ...
Con las entradas ya agotadas, Arjona se apresta a montar esta noche -21 horas- su 5to piso en el estadio Centenario para mudarlo ...
Los retirados militares analizan con "cierto grado de optimismo" los dichos de Mujica de que no saldará cuentas del pasado. Sin ...