FERNÁN CISNERO
En Santiago
El Pais en Chile
Con la reconexión del suministro eléctrico en buena parte de la ciudad y la apertura de algunos comercios, Concepción va encauzándose, aunque aún con miedo, hacia la normalidad.
Detrás quedan días de los más aciagos que recuerde esta influyente localidad y la esperanza de que el terremoto que la golpeó en la madrugada del sábado no se lleve gran parte de su pujanza. Concepción se ve machucada por la tragedia, pero bastante repuesta.
La visita de la presidenta Michelle Bachelet, alarmada por quejas de un lento reparto de la ayuda que envió el gobierno, aportó su cuota de tranquilidad. Cuando hay quejas hacia la capacidad de respuesta del gobierno, la presencia de la mandataria (que entra en su última semana al frente del país) es un hecho importante. La presidenta se mostró seria, pidió explicaciones, pareció aceptar las que le dieron, y volvió a retar a los que saquearon supermercados. Hizo todo eso en el enorme supermercado Líder que de saqueado pasó a ser el lugar donde se junta toda la comida para repartir en los alrededores. Aunque la visita fue durante el toque de queda, se generó un revuelo menos violento pero igual de alterado que el de un par de días atrás. Esta vez de periodistas intentando acercarse a la recién llegada.
El toque de queda es respetado en Concepción y eso ha permitido el reabastecimiento de la ciudad, vandalizada por hordas que reclamaban por sí mismas los productos que, alegaban, les demoraba el gobierno. Aún se ven piquetes de vecinos que prenden sus fogatas para iluminarse y darse calor en noches que saben ser frías. Parece un exceso de previsión pero por las dudas siguen allí y todas las calles que dan a la avenida Pedro Valdivia, una arteria importante, siguen interrumpidas por barricadas vecinales. El regreso de la luz eléctrica desestimará la medida que convirtió a esta ciudad universitaria en un latente campo de batalla.
Sin embargo, es evidente una capacidad de organización importante de los vecinos que tienen una estructura de defensa que se niegan a desmontar. Crearon brazaletes para reconocerse entre ellos (con colores distintos para cada cuadra) y se inventaron contraseñas (una de ellas era "rayo" a lo que había que contestar "trueno"). Miran con gesto adusto y desconfiado a los forasteros que se aproximaban a ellos.
"Si se meten con mis cosas, los perforo", decía el miércoles, Luis Rizzo, un anciano cuya bravuconada es más un símbolo del momento que se vive que una amenaza real. Su hija está más preocupada por otras cosas. "Pedí los remedios para papá a la familia en Santiago pero no me los mandaron", dice. Sí le mandaron agua, comida y nafta. Hasta ayer no había ni una farmacia abierta.
Ya abrieron, sí, dos sucursales de los supermercados Líder, una cadena nacional, que ayer empezó a permitir el ingreso de 30 personas por vez para comprar una canasta básica. También abrió locales la cadena Jumbo y algunos servicentros más familiares.
El suministro de víveres, la apertura de las primeras tiendas y estaciones de servicio se realizó con normalidad. Pequeños grupos de soldados vigilaron esos lugares. La situación está bajo control y la tarea de la ronda de los uniformados parece concentrada en pedir los salvoconductos a los pocos automovilistas que circulan durante el toque de queda.
traslado. Pero tienen otra tarea. Concentrados en el aeropuerto, un oficial a cargo de parte de la operativa, asegura que "ya restablecido el orden del sistema, ahora nos dedicamos a ayudar". Horas más tarde el ministro de Defensa, Francisco Vidal, diría algo similar: "sin orden público no se puede ayudar". Ahora en Concepción están ayudando. En la base militar vecina al aeropuerto abandonado, se juntan los materiales que una decena de helicópteros llevan a los pueblos vecinos. También desde ahí se centraliza el traslado de personas hacia otras ciudades, principalmente turistas que quedaron a la buena de Dios en el sur chileno.
En las radios de Concepción se mantiene la moral alta, hablando de solidaridad más que de inconvenientes. Sin la llegada de diarios y publicaciones y sin electricidad y por lo tanto sin televisión, la radio cumplió un papel fundamental en la percepción que la gente armó de la tragedia que les tocó vivir. En general se dedican a relatar historias personales y a la constante búsqueda de datos sobre personas con las que se ha perdido contacto desde el terremoto. Igual, sea por resignación o por alegría, la lista de desaparecidos está bajando. La radio Bío Bío ha cumplido una labor social que ha sido destacada por la prensa de la capital.
Mientras, las cadenas nacionales parecen haberse abierto a otros temas después de varios días de transmisión constante sobre las consecuencias del terremoto. El canal 24 horas de TV Nacional, por ejemplo, acaba de darle un espacio a la noticia de un controlador aéreo estadounidense que le dejó manejar la llegada de los aviones a su hijo. No hay mayor síntoma de que, en algunos lugares de este Chile maltratado por la naturaleza, las rutinas están volviendo a su cauce. En otros, aún no tienen esa suerte.
Réplicas causan pánico en el sur
CONSTITUCIÓN | Mientras las continuas réplicas sísmicas hacen revivir el fuerte terremoto del sábado en el centro-sur de Chile, el temor a un tsunami llevó a cientos de aterrados chilenos a huir de las zonas costeras, donde la cifra de muertos por la tragedia del fin de semana no cesa de aumentar.
Debido a la gran cantidad de movimientos telúricos que se han sentido estos días, tras el terremoto de magnitud 8,8 en la escala Richter, los sismólogos no descartan la posibilidad que se produzca una réplica sobre los 7 grados en la escala de Richter.
"Esas réplicas son de menor magnitud que el terremoto principal, pero en el caso del terremoto de 1985 la réplica principal fue de 7,2 grados en la escala de Richter, así que si ocurren réplicas de ese tamaño a mí no me extrañaría, pero estas réplicas debieran ir disminuyendo en frecuencia, y también en magnitud a medida que transcurre el tiempo", manifestó el director del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, Sergio Barrientos.
incertidumbre. El especialista explicó que dicho movimiento telúrico podría ocurrir en cualquier lugar de la zona centro sur y no necesariamente en la VIII o VII regiones, donde fue el epicentro del terremoto del sábado."Podría ser en Valparaíso, en Concepción como en Cob-quecura, en Pichilemu, en fin en diferentes partes", manifestó Barrientos.
El director del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile señaló que producto del movimiento telúrico la influencia de las réplicas están restringidas a 100 kilómetros al norte y 100 al sur de la zona del epicentro.
Según Barrientos, además, a pesar de que se produzca una réplica cuya intensidad sea de siete grados, para que se genere un tsunami se necesita un movimiento sísmico de 8 grados Richter. El miércoles, una falsa alarma causó pánico en la costa. El especialista dijo que no hay un patrón específico acerca de cuánto tiempo se registrarán réplicas, sin embargo, se estima que generalmente son perceptibles a las personas un par de meses. EL MERCURIO / GDA Y AFP
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