AGENCIAS Y EL PAIS
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia de entrega de los Oscar (y seguramente este año no será una excepción) es sin duda la sección In Memoriam, en la que se recuerda en imágenes a las celebridades del cine, fallecidas en la temporada.
Ese segmento en la entrega de los Oscar comenzó a principios de la década de 1990 y otras entregas de premios siguieron luego el ejemplo. La lista de este año incluye una buena cantidad de gente, y seguramente se van a ver en la pantalla los rostros de actores como David Carradine, Karl Malden, Ricardo Montalbán, Edmund Purdom, Patrick Swayze y James Whitmore, las actrices Betsy Blair, Kathryn Grayson, Jennifer Jones, Brittany Murphy, Natasha Richardson y Jean Simmons, los músicos Michael Jackson y Maurice Jarre, y varios más.
El problema es que no caben todos. "Es el elemento más problemático del espectáculo cada año``, sostiene Bruce Davis, director ejecutivo de la Academia. Lo que ocurre, sencillamente, es que cada año muere más gente del espectáculo de la que se puede incluir.
La oficina de Davis tiene una lista de miembros de la academia y de la industria del cine que han fallecido desde que se compilaron los nombres para el segmento del año previo. Unas semanas antes de la premiación, él y un pequeño comité de funcionarios de la academia reducen la lista inicial, que suele incluir más de cien nombres, a los aproximadamente treinta que se incluirán en el homenaje. Davis sostiene que la decisión final llega a ser "casi agonizante`. Inevitablemente, hay que sacar a gente que el público conoce. La situación resulta indudablemente muy incómoda. Davis dice estar preparado para las llamadas que siempre recibe después de la ceremonia de familiares molestos por el hecho de que sus seres queridos no fueron incluidos en el recordatorio. A veces están desolados, y no hay nada que uno pueda decirles para hacerlos sentir mejor`.
"Siempre espero que encuentren algo de consuelo en que el solo hecho de que trabajaron en películas les confiere cierta inmortalidad, y en que su trabajo perdura más que el ser brevemente reconocido en una secuencia corta de un programa anual``.
La Academia le entrega su lista final al productor del segmento (Chuck Workman) apenas unos días antes de la noche de la ceremonia. Workman ha comentado en declaraciones a la prensa que tuvo que trabajar con una lista provisional hasta la semana pasada. Cuando recibió el listado definitivo, algunos nombres que aparecían en esa lista inicial continuaban en ella, otros habían sido añadidos, y unos cuantos habían sido definitivamente eliminados.
"Es un verdadero acto de equilibrio para la Academia``, sostiene Workman, quien tiene una experiencia de veinte años en montajes cinematográficos para la ceremonia del Oscar. "Hacen lo mejor que pueden, pero sólo se puede mencionar cierta cantidad de personas``.
La tarea de Workman es conseguir material fílmico y fotografías que mejor representan a los homenajeados. Busca imágenes "de las cuales ellos, sus familiares y el público estarían orgullosos``, y trata de montarlas, mediante un programa de edición digital, de la manera más cuidadosa posible. El productor insiste en que se trata de un trabajo "muy delicado``, en el que busca que haya una buena yuxtaposición que no sea, sin embargo, "demasiado tierna". No hay que perder de vista que se trata de un homenaje a personas que han muerto
En el caso de Patrick Swayze, fallecido el 14 de septiembre, Workman escogió segmentos de Baile caliente (1987) y Ghost, la sombra del amor (1990). El manejo de las imágenes de Ghost, resultaba, según Work- man, particularmente sensible. Como casi todo aficionado recordará, Swayze era en esa película el fantasma del título, y había que evitar que ese carácter fantasmal se notara demasiado en la selección para In Memoriam. Uno no quiere que en la evocación de un fallecido, el evocado tenga justamente aspecto de difunto.
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