Alberto pagó de Impuesto a la Renta de Personas Físicas en 2009 el equivalente a casi tres sueldos. Rosina pagó más de un sueldo. Rosario llegó a la conclusión de que ganaría más dinero si dejaba uno de los tres trabajos que tenía. Y Pedro recibió un aviso de que la Dirección General Impositiva (DGI) le devolverá dinero.
La casuística sobre cuánto incide el IRPF en el bolsillo de cada uno es grande y dentro del organismo de Rentas estiman que puede variar más en los próximos meses, cuando los contribuyentes tomen la decisión de aportar o no por núcleo familiar.
Para los casos como el de Pedro, en que en la empresa en la que trabaja ya le informaron que tiene un crédito a cobrar por retenciones superiores a las debidas, deberán esperar hasta fines de mayo, al menos, para poder hacerse del dinero. La jefa de Asesoría de Contribuyentes, Elizabeth Blanco, dijo a El País que esto ocurre en los casos en que o ha variado el salario del trabajador a lo largo del año o, aquellos que teniendo más de un trabajo, decidieron cambiar la decisión de sobre qué salario se aplica el mínimo no imponible.
Las empresas tienen plazo hasta abril para presentar las rectificaciones. En mayo, se prevé que comience la campaña del IRPF a partir de lo cual los contribuyentes podrán comenzar a hacer sus declaraciones juradas para hacerse del dinero. En los casos en que el crédito sea automático -mayormente las personas que ya fueron notificadas- deberán esperar a que culmine la campaña para recibir el dinero. Aún no está previsto cuándo puede ser. El año pasado estas personas cobraron en septiembre.
La DGI aún no cuenta con un número que refleje a cuántas personas se les deberá devolver dinero o a cuántas se le ajustarán los números. Blanco aclaró que esto dependerá de la elección que se haga sobre la tributación según núcleo familiar.
Según los expertos la conveniencia de optar por pagar impuesto según el núcleo familiar varía en cada caso tomando en cuenta que ya en lo que se aporta sin tomar esto en cuenta incide el salario, las deducciones que se pueden hacer, si hay aportes a alguna caja en particular o si se tiene hijos.
"Cada uno tiene que hacer sus cálculos", repitieron a El País los analistas consultados.
Entre los hicieron números figuran Rosario que en 2009 decidió dejar uno de los tres trabajos que tenía porque pese a tener un sueldo adicional, entre lo que aportaba de IRPF, finalmente, uno de los empleos le significaba poco más de $ 1.500 de retribución adicional. Natalia también le comentó a su jefe si no le sería económicamente más conveniente trabajar seis horas en vez de ocho. Aún así, todavía hace los números.
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