Ruben Loza Aguerrebere
Se trata de una agradable noticia: tras un largo tiempo sin ellos, han comenzado a editarse, en la Biblioteca Artigas, los "Clásicos Uruguayos", la espléndida colección creada y dirigida durante años por el Profesor Juan Pivel Devoto. Y bien, desde fin de año pasado, con la dirección del académico Wilfredo Penco, contamos con nuevos ejemplares de obras destacadas y que mantienen, naturalmente, aquella característica singular de la colección: prólogos, vastos y hondos, en cada obra.
Veamos. Al alcance de la mano, tenemos, "Espiritualismo y positivismo en el Uruguay", del Profesor Arturo Ardao (nacido en Lavalleja en 1918 y falleció en 2003), obra sustancial en el análisis de la corrientes de nuestra historia. El prólogo de Jorge Liberati analiza la consciencia filosófica de Ardao. Tenemos, también, "El impulso y su freno", de Carlos Real de Azúa (1927/1977), quien fuera abogado, profesor, y cuyos intereses abarcaron el abierto abanico de la cultura. La edición, prologada por el profesor José Rilla, abre este texto que analiza la acción del batllismo.
Fiel a su estilo, también la creación literaria formaba y forma parte de la colección "Clásicos Uruguayos". En consecuencia se han editado tres obras insoslayables. Por un lado, la novela de Clara Silva (nacida en 1902 y fallecida en 1976) titulada "Aviso a la población", prologada por Carina Blixen. Clara Silva escribió en el suplemento de los Domingos de "El País", sus comentarios de libros. Por otro lado, retorna la casi inhallable novela de José Pedro Díaz (1921/2006), "Los fuegos de San Telmo", con prólogo de Jean Phillipe Bernabé, quien destaca el componente autobiográfico del libro. Es una "nouvelle" de escritura precisa y ceñida, con un eco melancólico, poético y envolvente, en torno a un viaje a Marina di Camerota y a sí mismo. Y así llegamos a la edición de "La vida breve", para algunos la obra maestra de Onetti (1909/84), con prólogo de Hortensia Campanella. En esta novela, a la manera de Faulkner (creador de Yoknapatawpha) Onetti inventó Santa María, un universo que podría situarse en el litoral argentino y no lejos del uruguayo. El personaje creador de Santa María es Brausen y, ya fundada en esta novela, esa ciudad seguirá siendo el telón de fondo de las invenciones onettianas, en las que entran y salen los principales habitantes de ese mundo, de manera balzaciana, como Díaz Grey y Junta/Larsen, protagonistas de aventuras y de diversas historias oscuras. Según Vargas Llosa, "La vida breve" es la novela más trabajada de Onetti y una de las más ambiciosas de la literatura latinoamericana.
Cabe saludar la vuelta de los "Clásicos Uruguayos", a través de obras tan importantes como las mencionadas. Los "lectores que importan" (como decía el Nobel Montale), agradecidos. Esperamos que sigan editándose, reveladores como son, de nuestra historia, ideas y creación artística. El hambre por la cultura sigue siendo un apetito legítimo.
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