El gobierno chileno enfatizó la aplicación más rigurosa del control militar para detener los saqueos y el pillaje y asegurar el orden público.
El general Guillermo Ramírez, responsable de las tropas en Concepción, amplió la aplicación del toque de queda, desde las 18:00 horas de ayer hasta las 12:00 de hoy.
Con carros blindados y controles en las carreteras, los militares se han instalado en los lugares estratégicos de Concepción y las localidades cercanas.
Las tropas enviadas a las dos regiones más afectadas por el terremoto aumentaron a 14.000.
Tras reunirse en La Moneda (sede de la presidencia del gobierno de Chile) con los jefes de las Fuerzas Armadas y Carabineros, la presidenta Michelle Bachelet afirmó que se aplicará todo el rigor de la ley a quienes cometan desmanes.
El general Ramírez advirtió que las tropas "no se van a inhibir en el cumplimiento de sus funciones. Lo indico a fin de evitar cualquier accidente lamentable".
La orden que tienen los militares es detener a los saqueadores y entregarlos a los carabineros o policía civil. Si no acatan, dispararán al aire, y si no se detienen, los disparos serán al cuerpo.
Mientras, a algunas zonas de la región de Concepción comenzó a llegar comida y agua.
En Dichato, un balneario cercano azotado además por el tsunami, una mujer lloró al recibir alimentos por primera vez en cuatro días y otra contó que desde hace dos días sólo alimenta a su hija de dos meses con infusiones.
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