El Plan de Impacto Habitacional, que apunta a mejorar las condiciones de vida en asentamientos y otras zonas de las ciudades, se iniciará en el segundo semestre del año, anunció ayer la flamante ministra de Vivienda, Graciela Muslera. Sin embargo, el presidente José Mujica había afirmado en la campaña electoral que en marzo se empezaría a intervenir en la periferia.
Para la implementación del plan se apelará a los "propios involucrados", a voluntarios, efectivos del Ejército e intendencias municipales, dijo a El País el subsecretario Jorge Patrone. Los presos aportarán con materiales construidos desde las cárceles. Mujica dijo ayer que el gobierno precisará "militantes sociales".
El Ejecutivo emitirá un decreto o ley de emergencia habitacional y se pedirán recursos extra presupuestales para Vivienda, indicó Muslera. "Pero no nos vamos a poner a construir hoy. La bajada a tierra del plan empezará en el segundo semestre. No podemos generar expectativas, cuando se necesitan recursos y coordinación dentro del Estado", agregó.
El impacto mayor será el "mejoramiento" de las viviendas "en baños, cocinas, conexión al colector, generando mejores condiciones de salud y de habitabilidad", explicó la ministra. Patrone dijo que eso será acompañado "por el impacto que provocan otras políticas sociales (laborales, educativas y campañas sanitarias)", en "una concepción global".
Muslera afirmó que el plan de impacto excederá el tema estricto de la vivienda "y que se integrará al Ministerio a todas las políticas sociales que contribuyan a la disminución de la pobreza". En la misma línea, Mujica dijo que "la vivienda ni siquiera es el problema más grande", sino apenas "el problema que da pretexto para empezar a intervenir". Y explicó: "Si nos quedamos con la vivienda o albañilería estamos fritos, nos venden la puerta al otro día en la feria y marchamos al espiedo".
El presidente admitió que "el presupuesto no da para todas las necesidades", pero explicó que "hay uruguayos que no pueden esperar" y por eso "hay que organizar la inventiva y la solidaridad".
Para que el plan funcione, "se precisa una solidaridad integral, se precisa militancia social que pregunte por qué no mandan a los gurises a la escuela", ya que "el Estado no puede vender amor".
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