CONSTITUCIÓN | La búsqueda de sobrevivientes y la identificación de cuerpos evidencia la desolación en unos 700 kilómetros del litoral chileno, donde el maremoto que sucedió al terremoto del sábado arrasó pueblos, al destruir muelles, barcazas y viviendas, y causó una cifra incalculable de muertos.
Desde Valparaíso, por el norte, hasta la región de la Araucanía, por el sur, puertos, muelles y caletas de pescadores permanecen inmovilizados o con trabajo muy lento, lo que afecta el sustento de millares de familias y amenaza al comercio, clave en la economía del país.
La búsqueda de sobrevivientes, desaparecidos y cadáveres continúa siendo prioridad, pero miles de habitantes de caletas y puertos destruidos claman por agua, luz, alimentos, comunicación y ropa de abrigo.
Por el número de muertos y el grado de destrucción de infraestructura, los puertos y balnearios más afectados son Talcahuano y Dichato, en la región de Concepción, 500 kilómetros al sur; y el de Constitución, en la región del Maule, 370 kilómetros al sur de Santiago.
El drama se vive en toda su magnitud en Constitución, puerto maderero que en la temporada estival se convierte en un balneario atractivo. Su población es de 56.000 personas, pero en febrero se duplicó, en un verano que terminó en tragedia por el terremoto y el tsunami que destruyó el 95% de casas y edificios, causó 300 muertos y una cantidad sin precisar de desaparecidos.
El complejo estadio-gimnasio municipal se convirtió en morgue para el depósito de cadáveres, pero también en centro de operación de las autoridades y lugar de distribución de ayuda a los sobrevivientes. Hasta allí llegan los vecinos a preguntar por parientes desparecidos. Las escenas son desgarradoras cuando los reconocen entre los muertos.
La ciudad está sin transporte público. Autobuses inter provinciales que se estacionaban en una plaza-terminal quedaron sobre los árboles. Sin luz, agua potable, telefonía fija ni celular, las asistentes sociales organizaron la distribución de ayuda en un helicóptero militar que apenas aterrizó fue rodeado por sobrevivientes desesperados.
En Talcahuano comenzaron las labores de remoción de escombros y la reconstrucción tras el tsunami que dejó barcos en la plaza de armas, mientras continúa la búsqueda de desaparecidos.
En el balneario cercano de Dichato muchos lloran al ver la destrucción de sus casas pero agradecen a Dios por haber sobrevivido, y se quejan por la ausencia o tardanza de las autoridades en enviar ayuda, porque no quedan comercios en pie. Muchos temen a saqueadores que, afirman, roban grandes tiendas y también casas en barrios modestos.
En el puerto de San Antonio, principal puerta de salida de exportaciones, sólo se puede cargar o descargar un buque a la vez. ANSA
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