GUILLERMO ZAPIOLA
Dos títulos latinoamericanos compiten en el rubro de mejor film en lengua extranjera en la competencia de los Oscar que se entregarán el próximo domingo.
Se trata de la película argentina El secreto de sus ojos de Juan José Campanella, y de la peruana La teta asustada de Claudia Llosa. Ambos films han sido coproducidos con España, y no son los únicos ejemplos de talento en castellano en los que tendrán que fijarse los votantes de la Academia de Hollywood. Penélope Cruz aspira nuevamente a una estatuilla como mejor actriz secundaria por su labor en el musical Nine de Rob Marshall, y entre los candidatos a mejor corto de animación figura el español La dama y la muerte, dirigido por Javier Recio y auspiciado por nada menos que Antonio Banderas.
El espectador uruguayo ya conoce El secreto de sus ojos, un policial negro protagonizado por Ricardo Darín, quien encarna a un jubilado procurador de la justicia argentina que escribe una novela sobre un caso criminal que lo conmovió veinticinco años antes, y saca a relucir algunos oscuros secretos del pasado.
Por su parte, La teta asustada, que fuera premiada el año pasado en Berlín, es el segundo largometraje de la peruana Llosa. El título alude a una afección que se trasmitiría a través de la leche materna a los hijos de las mujeres que fueron violadas o maltratadas durante la guerra entre el ejército y el terrorismo de Sendero Luminoso en Perú. Una creencia popular en ciertos lugares de la serranía peruana sostiene que el trauma de la violación provoca que la madre y el recién nacido pierdan su alma.
"El sólo hecho de que tengamos dos películas de Latinoamérica es un gran premio", sostuvo recientemente en declaraciones a la prensa la directora Llosa. La cineasta ha dicho también que "le encantaría" que la película le proporcionara al Perú su primer Oscar, reconociendo empero que es "difícil pero no imposible".
Campanella y Llosa compiten con algunos adversarios temibles. De hecho, el film que se insinúa como favorito en el rubro es el alemán La cinta blanca de Michael Haneke, ganador del Globo de Oro en la misma categoría, y que viene también con el respaldo de tres premios en Cannes (entre ellos la Palma de Oro) además de otros galardones menores de festivales y asociaciones de críticos, y acaba de recibir un premio de la Asociación de Directores de Fotografía de los Estados Unidos (su fotografía también es candidata al Oscar, dicho sea de paso). Y no hay que descuidarse tampoco con Un prophete, drama criminal del francés Jacques Audiard que viene también con premios europeos, entre ellos uno del jurado en Cannes y un Bafta. La quinta y menos notoria de las película en lengua extranjera es la israelí Ajami, pero hay quien recuerda que no es la primera vez que el Oscar en el rubro va al título menos esperado: en 2008, la película japonesa Fin de semana derrotó para sorpresa de casi todos a las favoritas Entre los muros y Vals con Bashir, por ejemplo.
De todos modos hay algunos indicios que no pueden ser descartados. Por una parte, se ha razonado que tanto La cinta blanca como Un prophete, aunque hayan ganado todos los premios imaginables, son películas "europeas e intelectuales", mientras que El secreto de sus ojos posee una estructura narrativa mucho más "a la americana", y ello constituye un punto a favor de cara a los votantes de la Academia (recordar que Campanella ha dirigido episodios de La ley y el orden y Dr. House.
Por otro lado, una compulsa realizada entre quince especialistas por el sitio web Moviecity recoge siete votos para La cinta blanca, seis para El secreto de sus ojos y solamente dos para la película francesa. Campanella y Haneke aparecen prácticamente empatados.
A su vez, en los lugares de apuestas de Las Vegas, La cinta blanca continúa figurando como la favorita, y el film francés está segundo. Sin embargo, El secreto de sus ojos se les está acercando peligrosamente. No resulta totalmente descabellado que Campanella (que ya compitió por el Oscar, aunque sin ganar, con El hijo de la novia) pueda soñar con llevarse a la Argentina el segundo Oscar que ganaría el país.
Productor cuestionado
El productor Nicolas Chartier, uno de los responsables del film de Kathryn Bigelow "Vivir al límite", generó una minipolémica al exhortar por correo electrónico a los integrantes de la Academia a premiar su "película independiente" y no "el largometraje de 500 millones de dólares". La alusión directa a "Avatar" llevó a los organizadores del Oscar a prohibir formalmente las campañas agresivas entre los candidatos.
La Academia de Hollywood se negó a emitir cualquier comentario antes del cierre de la votación (previsto para ayer), pero la iniciativa de Chartier causó la polémica suficiente como para que el remitente pidiera disculpas y calificara su correo electrónico de "inoportuno y estúpido".
"Mi mensaje fue desubicado y ajeno al espíritu de celebración que supone esta entrega de premios", admitió el productor, añadiendo: "Fue un error más grande aún, personal y profesional, pedir votar por la película y hacer comentarios sobre otra".
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