José Mujica comenzó su discurso agradeciendo a su esposa, Lucía Topolansky (a quién se refirió como "mi querida Lucía), a los legisladores presentes, presidentes extranjeros, altos funcionarios y cuerpos diplomáticos que asistieron a su juramento; al presidente de la Suprema Corte de Justicia, los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, los señores ex presidentes de la República, dirigentes de partidos políticos y de las principales organizaciones sociales y comunidades religiosas.
Además, agradeció a todos los compatriotas que lo acompañan "desde las calles, desde las casas y desde el exterior".
Mujica dijo no saber cuándo dejaba jurídicamente de ser Presidente electo para ser "presidente a secas", si en el momento en que prestaba juramento o cuando reciba la banda por parte de su antecesor.
Pero afirmó que él prefería nunca dejar de tener ese título: "soy presidente solo por la voluntad de los electores. Electo me advierte que no me distraiga y recuerde que estoy al mandato para una tarea, no en vano el otro sobrenombre de los presidentes es mandatario (mandado por otros y no por si mismo)".
Mujica señaló que el día de hoy es el comienzo de su gobierno y recordó que mañana comenzará a recorrer las dificultades. "Mañana comienzan los pasos al purgatorio", señaló al igual que lo había hecho al salir de su chacra de Rincón del Cerro en las primeras horas del día.
"Por nuestra parte pondremos todo en cumplir con nuestros mandatos constitucionales", dijo recordando que muchas veces se ha dejado de lado y no se ha cumplido como debería ser y como los votantes lo esperan.
"Hay que crear las condiciones para gobernar por 30 años con políticas de Estado. Tanto en educación, seguridad como en la matriz energética. El gobierno tiene más tornillos que nadie, pero de qué sirve sin la parte complementaria. Eso es lo que más se ajusta a la realidad de hoy", manifestó.
Amplió haciendo referencia a que con los gritos no se consiguen las cosas y que lo importante es "concertar y no separar".
"Hace mucho que hemos aprendido que las batallas por el todo o nada son el camino a que nada cambie. Queremos mejorar la educación y la seguridad, pero nada se consigue a los gritos", dijo.
Mujica habló además de un gobierno con poca épica, pocos héroes y pocos villanos, más bien con políticos que sean honrados artesanos y construyan avances reales, "cambios de esos que se tocan con la mano, que no afectan las estadísticas sino la vida real de la gente". Pero resaltó que para lograrlo se necesita una civilizada convivencia política y no van a ahorrar ningún esfuerzo para lograrlo.
Al respecto, resaltó que esta intención no comienza con el Frente Amplio sino que el país tiene "hermosas tradiciones de respeto" que vienen de muy atrás, aunque es muy probable que "nunca hayamos estado tan cerca de conseguir un cambio cualitativo en la intensidad de esos vínculos entre partidos políticos". Con ilusión dijo esperar poder pasar de la confrontación controlada a "ciertos modos societarios de largo plazo".
El flamante presidente de todos los uruguayos dijo que a partir del primer gobierno frenteamplista quedó claro que a los votos hay que ganárselos una y otra vez en buena ley y que los ciudadanos han advertido a todos que ya no son incondicionales de ningún partido político sino que evalúan las gestiones y "los que hoy son protagonistas principales mañana pueden convertirse en actores secundarios".
Esa idea de que ya no hay partidos predestinados a ganar y partidos predestinados a perder, dijo Mujica, fue la dura lección que los lemas tradicionales recibieron en los últimos años: "el país les advirtió que se necesitaban nuevos actores para que el sistema recobre su salud".
A su vez, recordó que el Frente Amplio, "eterno desafiante y transitorio campeón", tuvo que aceptar una lección, "no ya de los votantes sino de la realidad". "Descubrimos que gobernar era mas difícil de lo que pensamos y que los recursos son finitos y las demandas sociales infinitas. Hasta tuvimos que aprender con dolor y vergüenza que no toda nuestra gente era inmune a la corrupción", admitió.
Con sinceridad y valentía, así propuso que se lleven adelante las Políticas de Estado con las que sueña. "Para ponernos de acuerdo vamos a tener que rebajar nuestras respectivas posturas y eso va a ser un tema de valentía", dijo, pero resaltó que los temas de estado deben ser pocos y selectos: "aquellos asuntos en los que pensamos que se juega el destino, la identidad de esta sociedad sin pretensiones de verdad absoluta".
Los temas que resaltó como prioritarios en ese sentido fueron: la educación, el uso de la energía nuclear y del resto de las energías renovables (incluyendo los biocombustibles), el medio ambiente y la seguridad ciudadana.
"Los gobernantes deberíamos ser obligados todas las mañanas a llenar planas como en la escuela, escribiendo cien veces debo ocuparme de la educación", dijo, y resaltó que de ella depende buena parte de las potencialidades productivas del país.
"Pero lo que probablemente nadie pueda contestar es a qué cosa vamos a renunciar para darle recursos a la educación", planteó el presidente entrante. "Ningún partido querrá quedar en soledad para hacerse responsable de todo ese desgaste, tendremos que hacerlo juntos, decidirlo juntos y poner el pecho juntos".
Finalmente, sobre las políticas de estado planteó que estas estrategias de estado, deben estar orientadas a largo plazo y deben ser protegidas del vaivén político para que puedan proyectarse en el tiempo y que como gobierno les corresponde la iniciativa para "trazar el mapa de ruta".
Como uno de los principales objetivos que espera para sus cinco años de gobierno Mujica señaló que apunta a la especialización como forma de llevar adelante no sólo el país agro industrial que espera pueda no depender exclusivamente de lo que sucede en el mundo.
Señaló a Nueva Zelanda e Irlanda como ejemplos de país a los que Uruguay tiene que mirar y experiencia de la que debe aprender. "No vamos a inventar nada", dijo, "vamos a seguir sus pasos".
Manifestó que el Uruguay no se va a quedar de "brazos cruzados" esperando el destino que le deparen otros sino en un rol activo evitando volver a lo que por "la década del `50 predominaba".
"No queremos repetir eso. Economías enjauladas, encerradas no sirven, hay que estar abierto al mundo", dijo.
CONCIENCIA SOCIAL.
Promediando su discurso, Mujica no quiso dejar de hacer referencia a lo importante que es seguir trabajando por aquellos que están más necesitados, 2% según señaló viven en la indigencia, y yendo más allá de lo que significa saciar las necesidades básicas.
"Unos recogen los frutos, otros los contemplan", dijo al tiempo que manifestó que "la educación es el ariete fundamental para combatir la pobreza a futuro, y la vivienda y condiciones dignas de vida son el remedio para el presente", comentó.
Párrafo aparte merece el momento en que, a pesar de acontecimientos históricos que los han tenido en bandos distintos, Mujica comentó que no se olvidaba de "los pobres uniformados de las FF.AA.", que no por el pasado dejan de ser ciudadanos.
AGRADECIMIENTO.
En los últimos minutos de su discurso, Mujica agradeció a los mandatarios y delegaciones extranjeros que llegaron para acompañarlo en su asunción como Presidente de la República.
"Siento que al estar aquí ustedes expresan el respaldo a los procesos democráticos de renovación del poder. La democracia no es perfecta hay que seguir luchando por mejorarla. Ya sabíamos del afecto, pero nos gusta más sentirlo y corresponderlo cara a cara", dijo y resaltó que "Los hombres no somos solo ideas, somos sentimientos. Quererse de cerca debería estar recomendado en las academias de diplomacia".
Nuevamente Mujica recordó que Uruguay "es un país admirable para vivir. Sin multitudes, sin megalópolis, con ministros que caminan por las calles sin escoltas. Somos un país que ama los fines de semanas largos, tanto como la libertad. Y estamos esperando no solo turistas sino mucha gente que venga porque este es un país donde vale la pena vivir"
VÁZQUEZ.
La sesión finalizó con palabras que llevaron al presidente casi a las lágrimas. Textualmente dijo: "Este gobierno que empieza lo heredamos, no lo ganamos, porque la principal razón de nuestra llegada es el éxito logrado por el primer gobierno del Frente Amplio, encabezado por el Dr. Tabaré Vázquez, y sus equipos, que han hecho un gran trabajo. Tal vez como país hemos tenido suerte y la sigamos teniendo, pero a la suerte hay que ayudarla. Vamos a seguir en todo lo posible por ese camino construyendo una patria para todos y con todos", terminó, haciendo alusión a la consigna del MPP "habrá patria para todos o para nadie".
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.