DANIEL ISGLEAS
Emocionado por el entusiasmo popular recibido, el presidente Tabaré Vázquez cerró su última oratoria ante la multitud de la misma forma como solía cerrar sus discursos de las campañas electorales de 1999 y 2004.
Con la frase del Che Guevara "¡hasta la victoria siempre", el presidente Tabaré Vázquez se despidió de la militancia en una Plaza Independencia colmada de público, a la caída del sol, durante el acto de entrega del pabellón nacional al finalizar su mandato.
Esa frase era a la que recurría en sus campañas electorales antes de que "la victoria" se plasmara hace cinco años. Y su eco volvió a oírse en respuesta a los gritos que llegaban de la gente al pie de la plaza: "¡Te queremos pa` 2014!" y "¡Volvé!".
"Gracias señor presidente por haber ayudado a los más pobres", decía un cartel que portaba uno de los militantes, rodeado por banderas rojas, azules y blancas del Frente Amplio.
Vázquez recibió del general Nelson Pintos, jefe de la Casa Militar, el pabellón que guardará como testimonio de su gestión al frente del Poder Ejecutivo. Totalmente por fuera de protocolo, el mandatario cruzó a la Plaza y mostró el pabellón a la multitud en una actitud casi futbolera. La gente que gritaba sin parar se abalanzó sobre las vallas de seguridad y devolvió el cariño al presidente. Los socialistas reivindicaron los orígenes políticos de Vázquez en volantes arrojados sobre la multitud en los que se leía "Gracias, Presidente Tabaré", con la firma "Socialistas 90".
El ambiente festivo comenzó a gestarse desde las 18 horas cuando llegó caminando a la Torre Ejecutiva el príncipe Felipe de Borbón. En gesto desusado, Vázquez bajó a la puerta y lo esperó tirando besos a la multitud que se había agolpado desde temprano y coreaba su nombre. La algarabía era tal que a medida que llegaban los ministros y otras autoridades de gobierno los vivaban y hasta les pedían autógrafos. Al despedir al príncipe se produjo la misma euforia colectiva.
Cinco minutos antes de las 20 horas, Vázquez, su esposa María Auxiliadora Delgado, sus hijos y nueras y nietos bajaron al estrado montado a las puertas de la Torre Ejecutiva.
La emoción le había ganado, se notaba. Nuevamente rompió el protocolo cuando cruzó a la Plaza y saludó a la primera fila de efectivos del Regimiento de Blandengues. Pasó revista a la formación y la charanga "Grito de Asencio" del Regimiento interpretó el Himno Nacional.
El presidente se fundió en un abrazo con José Mujica cuando el mandatario electo llegó cerca del estrado.
AGRADECIMIENTO. En su mensaje, Vázquez reiteró que deja el gobierno con "tranquilidad de conciencia" y recordó que en 2005, cuando asumió, había pedido que no lo dejaran solo. "Nunca nos dejaron solos. Gracias", reconoció.
"Hay un tiempo para todo", dijo Vázquez citando el Eclesiastés, y agradeció a su familia y reconoció a los miembros de su gobierno. Tratando de obviar algunas interrupciones causadas por los gritos de apoyo de los asistentes al acto, Vázquez citó aquella conocida frase de Guevara para poder "pensar y soñar" con "un Uruguay mejor".
Sostuvo que llegó el tiempo de generar "cosas nuevas", y adelantó su deseo de éxito al gobierno que desde hoy encabezará Mujica, seguro de que "también va a responder como los uruguayos quieren, necesitan y se merecen".
"Las emociones nublan mi pensamiento, empañan mis ojos y me quitan la palabra", dijo con voz quebrada Vázquez, al tiempo que reiteró su agradecimiento a todos.
Euforia: "¡Volvé! ¡Te queremos pal` 2014!", gritaba la gente al pie de la Torre Ejecutiva.
Un día tranquilo en la casa del Prado
Tabaré Vázquez comenzó su última jornada como presidente en su residencia particular del Prado.
Allí compartió prácticamente toda la jornada con su esposa, María Auxiliadora Delgado, y otras personas de su entorno más próximo.
A media tarde, en la calle Buschental casi Lucas Obes, reinaba la habitual tranquilidad de un domingo de verano. Como todos los días, un patrullero custodiaba la casa de Vázquez, cuyas persianas de las ventanas frontales permanecían cerradas, para evitar el ingreso del sol.
Integrantes de la custodia presidencial y vecinos del lugar, dijeron que el día transcurrió sin mayores movimientos. A las 16:40 tres automóviles Chevrolet Vectra de color gris y con vidrios polarizados, con chapa de la Presidencia, llegaron a la casa de Vázquez. Uno de los vehículos ingresó al jardín de la vivienda.
Diez minutos después, el auto partió raudamente hacia la Torre Ejecutiva, con Vázquez sentado en el asiento trasero detrás del lugar del acompañante. En los otros dos vehículos viajaban seis custodios.
Antes de que partiera la comitiva, un vecino que pasaba por el lugar bromeó a los guardaespaldas: "¿Ya les pasaron la dirección nueva?", en alusión a la chacra de José Mujica, ubicada en Rincón del Cerro.
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