WASHINGTON | Naturaleza de las fallas y del epicentro, respeto de las normas antisísmicas, preparación de la población: por numerosas razones las pérdidas de vidas humanas en los sismos de Haití y Chile no son comparables, a pesar de que el temblor fue mucho más fuerte en este último país.
El epicentro del sismo que sacudió Chile en la madrugada del sábado, se situó a 115 kilómetros de Concepción, la segunda aglomeración del país y a 325 kilómetros de la capital, Santiago.
Con una magnitud de 8,8, este terremoto, uno de los más potentes del siglo, tuvo una fuerza varios cientos de veces superior al que asoló Haití el 12 de enero, de magnitud 7,7. Sin embargo, en el país más pobre de América, donde el epicentro se situó a tan sólo 25 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, el terremoto dejó más de 220.000 muertos.
Geológicamente, las dos sacudidas, así como la que se produjo el sábado en el sur de Japón sin causar daños, no tienen relación ya que las rupturas se produjeron en fallas distintas, afirman los expertos.
En Haití, la poca profundidad del temblor, a unos 10 kilómetros de la corteza terrestre, multiplicó la violencia de las vibraciones y amplificó los daños en la superficie del suelo. En Chile, el sismo ocurrió a 35 kilómetros bajo el océano, lo que amortigua el choque pero hace temer un tsunami.
Pero la diferencia entre ambos "no se debe solamente a que el epicentro del de Haití estaba más cerca de Puerto Príncipe, sino también a que Chile se encuentra mucho mejor preparado que Haití frente a una sacudida telúrica de esta magnitud y de esta intensidad", afirmó Roger Bilham, profesor de geología de la Universidad de Colorado.
Chile se encuentra en una de las zonas de mayor actividad sísmica del mundo, y padece terremotos de magnitud 8 cada unos diez años. Haití no había conocido un sismo tan catastrófico en Puerto Príncipe desde hacía 240 años. AFP
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