Hillary Rodham Clinton
La secretaria de Estado del nuevo gobierno demócrata ya visitó Montevideo en 1998 para un congreso sobre la mujer en tiempos de democracia. En esta segunda oportunidad, su presencia convierte a Montevideo en epicentro de la política regional y nacional no sólo por su encuentro cara a cara con José Mujica horas antes de su asunción como presidente, sino también por su cruce con mandatarios que tienen relaciones de estabilidad variable con Estados Unidos. Entre ellos está Cristina Fernández de Kirchner, que viene de criticar la política exterior de la administración de Barack Obama, y a quien no visitará en su país. Totalmente despegada del personaje de candidata derrotada en las primarias estadounidenses, Clinton llega como el personaje más importante del paisaje político estadounidense.
SEBASTIÁN AUYANET
El primer contacto que José Mujica tendrá con Estados Unidos horas antes de su asunción será frente a una mujer que no sólo es hoy un miembro clave en el gobierno de Barack Obama, sino que además supera al presidente en popularidad.
Cuando las campañas electorales por la nominación presidencial a la candidatura a del Partido Demócrata estaban finalizando, algunos analistas destacaban la actuación como rival de Hillary Rodham Clinton. "Si Barack Obama se convierte en el candidato de los demócratas, podría agradecer a Hillary Clinton por haberlo hecho un mejor candidato", reflexionaba Ryan Lizza en la publicación The New Yorker durante uno de sus acercamientos a la entonces candidata.
En ese mismo artículo, Lizza comparaba a Clinton con un personaje al estilo de Jason o Freddy Krueger o de los que encarnaba el ahora gobernador de California, Arnold Schwartzeeneeger. "Como esos cyborgs y zombies de Hollywood que, a pesar de las balas y las explosiones, no van a detener su marcha bajo ninguna circunstancia", decía el periodista para graficar la tenacidad de Hillary Clinton en esa pelea por llegar a la nominación que la tuvo peleando palmo a palmo con el ahora presidente hasta mucho tiempo después de lo que las predicciones anunciaban. No es una novedad para quienes conocen de cerca a la personalidad de Clinton, ya probada en ocasiones de fuego como el escándalo sexual de su marido, cuando éste era inquilino en la Casa Blanca.
Mucha gente de su entorno cree que la explicación de esto está en sus genes familiares con herencia inglesa, galesa y francesa. Y quienes la conocen desde sus inicios en el Wellesley College o durante sus estudios en la Universidad de Yale no se sorprendieron al escucharla en esos encendidos discursos de campaña.
Como estudiante, mostraba la misma firmeza de sus compañeros hombres a la hora de dirigirse al público. Eso quedó claro ya en 1969, cuando fue la primera oradora de entre los alumnos de su colegio y pronunció un polémico discurso en el que criticaba al senador Edward Brooke.
Es que Hillary Clinton nunca tuvo -ni quiso- un perfil bajo. De hecho, mientras su marido iba camino a la presidencia en sus dos periodos como gobernador de Arkansas, Hillary Clinton figuró dos años seguidos entre los 100 abogados más influyentes de su país.
Ahora, muchos analistas también podrían señalar que Hillary está haciendo de Obama un mejor presidente. Después de haber sucumbido en esa carrera en la que comenzó con ventaja y terminó perdiendo por falta de carisma y de marketing electoral y herramientas de la web 2.0, Clinton aceptó la designación del ya presidente Obama para ser su secretaria de Estado y ser representante de su gobierno en cuestiones no sólo de política interna, sino también exterior.
En ese puesto, Hillary Clinton viene manteniéndose con el mismo perfil, y eso se refleja en las nuevas encuestas. Al parecer, la personalidad de Hillary se amortiza menos que el carisma de Obama, tal es así que según cuatro encuestas estadounidenses de popularidad incluida la influyente de Gallup, Clinton es la figura política más popular del momento en Estados Unidos, incluso por encima del propio presidente y hay varios sectores en ese país donde aún se la idolatra y se la aclama tanto como al presidente en funciones.
Su actuación en el gobierno, en particular estableciendo como prioridades personales los proyectos de ley enfocados a resolver problemas en la infancia, y el fallido proyecto de la salud universal, también la han ubicado como una parte gravitante en el andamiaje.
No es ninguna novedad que el centro de la visita de Clinton a la región es Lula Da Silva y su aterrizaje en uno de los aliados estratégicos de Estados Unidos que más terreno ha ganado en los últimos años. Sin embargo, el ambiente también estará esperando las repercusiones de la actitud de Estados Unidos hacia Argentina, después de la decisión de que la comitiva no pase por Buenos Aires y sí lo haga por San José de Costa Rica y ciudad de Guatemala. Suspendió Chile por el terremoto. Con todo, tampoco se puede dejar de tener en cuenta su especial interés por el Uruguay, algo que el encargado de Estados Unidos para la región, Arturo Valenzuela, señaló hace poco tiempo en una conferencia de prensa.
Valenzuela dijo también en esa conferencia que esta gira de Clinton tendrá como objetivo escuchar, aunque dadas las circunstancias, puede ser que suceda algo más que eso. Clinton, una mujer capaz de responder a las recientes críticas de Cristina Fernández de Kirchner sobre la política exterior de Obama -vale decir, algo que también Clinton le había criticado con dureza durante la campaña presidencial-, tendrá una reunión bilateral con la presidenta argentina con las Islas Malvinas como tema central.
Esas críticas también dan de lleno en Clinton, siendo ella el secretario del gabinete de mayor rango, tanto en línea de sucesión como en preferencia. Será un cruce de dos personalidades de fuerte carácter marcada por esos reproches, y con la particularidad de que el escenario será Montevideo en el día de la asunción de un nuevo presidente.
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