RICARDO REILLY SALAVERRI
Hay relatos religiosos que me llaman la atención. Uno es la Resurrección de Cristo y su aparición a los apóstoles. En la oportunidad, entre los apóstoles reunidos, Santo Tomás, paradigma universal del escepticismo, vacilaba. Pidió entonces a Cristo que exhibiese las llagas de su martirio e introdujo un dedo en una de ellas para convencerse de que su presencia era verdadera.
Personalmente hubiese hecho lo mismo. Desconfío de la renguera del perro, el llanto de la mujer y las promesas de los políticos. A éstos "por sus frutos" les conocemos.
No hay nada, de lo que siento esencial respecto al ser humano y la sociedad, que me identifique con los partidos políticos aglutinados en el Frente Amplio. Han defendido a la Unión Soviética, aplaudido las peores violaciones de los derechos humanos y el avasallamiento más brutal de países y pueblos que concebible sea; su paradigma es la tiranía castrista que abomina de las libertades fundamentales del Hombre y que se revuelca en el peor de los fracasos humanos, sociales y económicos, para implantarla en Uruguay, organizaciones terroristas atacaron por la espalda a la democracia nacional. Más cerca han atado nuestra suerte a Chávez tiranuelo venezolano, que nada en petróleo y lleva a su pueblo a la carencia de artículos de alimentación básicos, y a la falta de electricidad y de agua. Y así seguirá: el nuevo gobierno votará a Néstor Kirchner, enemigo acérrimo de nuestro destino, signado por denuncias de corrupción inconmensurables, para un cargo jerárquico en una inútil joya burocrática latinoamericana mal llamada Unasur.
No hay una sola obra material relevante del país que sea obra del frentismo. No hablo de usinas eléctricas, ni carreteras, ni realizaciones de infraestructura de tal naturaleza. La forestación, la industria papelera, el casino Conrad, la concesión de obra pública a privados, el aeropuerto de Laguna del Sauce, el de Carrasco, la privatización de los puertos comerciales de la república, etc., etc., todo contó con la oposición manifiesta de la caterva de demagogos. Asentados en la insatisfacción popular, y las corporaciones de empleados públicos que reclaman más impuestos y salarios y que tienen sumido al país en un mar de ineficiencia, carestía y burocracia.
Del "Pepe coloquios" a la reunión de López Mena en el Conrad en Punta del Este, hay un abismo ¿Vale el argentino "vengan a vivir a aquí" o el presidente electo que va a vender la casa que ese visionario que fue Mauricio Litman regalara en Punta del Este para uso del Presidente de la República?
El turismo el año pasado generó ingresos por 1.300 millones de dólares ¿no merece su buque insignia que el Presidente del país bendiga esporádicamente con su presencia en la casa oficial, lo mucho que allá nace para bien de los uruguayos?
En lógica hay un principio básico: el de no contradicción. Reza que si "a" es "a", y "b" es "b", "a" y b" son cosas distintas. En otras palabras que un perro y un gato son cosas distintas. Ante las contradicciones del "Pepe" y la resurrección de razonabilidad proclamada, será necesario tocar las llagas para ver si lo último es cierto.
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