Las campañas de los dos candidatos nacionalistas a la Intendencia siguen un camino común: la crítica a la gestión del FA en Montevideo. Pero De Haedo se desmarcó abriendo un flanco en la interna partidaria.
Proclamando a Alianza Nacional como el estandarte partidario de la renovación, Javier de Haedo hizo ayer un duro alegato contra la performance electoral del Partido Nacional. Al inaugurar el local de campaña ante un nutrido grupo de dirigentes que colmaron el local de 18 de Julio y Martín C. Martínez, De Haedo afirmó: "El año pasado nuestro partido votó mal y el proceso de renovación que encabeza este sector, solo este sector, se interrumpió".
Su candidatura, consideró el economista, es "una oportunidad para retomar la bandera de la renovación". Así, tomó distancia de la propuesta de Unidad Nacional (UNA) que lleva como candidata a la ex ministra de Trabajo Ana Lía Piñeyrúa quien, a la misma hora, inauguró su sede de campaña a una cuadra de distancia, también en un concurrido acto. Los dos líderes partidarios, Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga, no estuvieron presentes en los respectivos actos.
De Haedo, sin nombrar al líder de la UNA, volvió sobre él cuando afirmó que en 2009 el partido sufrió "un tropezón" en las elecciones porque el "menú" fue "el peor" que pudo presentar su fuerza política.
"El menú de octubre (con Lacalle como candidato nacionalista) a los que estamos acá no nos gustaba" y "fue el peor" que pudo presentar el Partido Nacional porque "se alejó del centro", dijo De Haedo. Esta referencia, además de ser crítica de Lacalle, procura atraer a votantes de la izquierda hacia su candidatura.
Por eso, afirmó que para la Intendencia no se puede elegir "por ideología y camiseta" sino "al mejor", y fustigó la decisión del Frente Amplio de promover la candidatura de Ana Olivera: dijo que ella representa al partido "más conservador" de la izquierda, en referencia al Partido Comunista, y que ha sido la responsable del "desastre" de la descentralización municipal.
UNA. Piñeyrúa fue presentada como "la dama de hierro" y el economista Hernán Bonilla como jefe de campaña. Piñeyrúa invitó a "sacudirse la resignación" y la sensación "derrotista".
"Pido que me ayuden. Que blancos y colorados se saquen esa resignación que nos lleva a no mover la musculatura en la campaña municipal", afirmó. Y le pidió a los contribuyentes "que empiecen a reclamar y no ver con resignación como pagan fortunas en impuestos y no reciben contrapartidas".
Se mostró convencida del triunfo, pero aclaró: "Para los que dicen que no vamos a poder ganar, es importante tener una numerosa bancada de ediles que marque posición en la Junta Departamental". Piñeyrúa sostuvo que "lo que angustia a los montevideanos es que los problemas típicamente municipales no han sido resueltos o han sido mal resueltos".
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