MATÍAS CASTRO
Hace más de siete años que Mel Gibson no aparece ante cámaras. Este viernes regresa al cine como actor con el thriller "Al límite de la oscuridad", reversión de una miniserie inglesa de intriga y conspiraciones de los años ochenta.
En todo este tiempo Gibson ha estado lejos de las cámaras pero ha logrado algo particular: cambió su imagen pública para mal, y eso termina afectando la manera en que se ve este regreso como actor. Si bien cosechó éxito financiero con La pasión de Cristo y, en menor medida, con Apocalipto e incluso cierto respeto de la prensa especializada, ganó las críticas más duras sobre la visión que sus films arrojaban sobre los temas que trató. Además de esto para muchos ha pasado a ser un fundamentalista religioso indoblegable, un tipo de muy mal carácter y ciertamente grosero.
No hace falta ir muy lejos para ver un ejemplo. Cuando el mes pasado un periodista de televisión le preguntó sobre cómo se sentía ante las declaraciones antisemitas que había hecho en estado de ebriedad a un policía, Gibson le respondió: "Eso fue hace cuatro años. Digo, yo seguí adelante, pero se ve que tú no". Y un segundo después le agregó a esto un insulto que fue registrado por las cámaras.
El papel que hace en esta nueva película, de un padre vengativo que empuña un arma para descubrir quién fue el responsable de la muerte de su hija, parece venirle al pelo teniendo en cuenta la popularidad de su mal carácter. "Dejé la actuación luego de filmar Señales porque ya me sentía un poco trasnochado", contó en una entrevista reciente con la web Movies Online. "Así que me concentré en la dirección, escritura y producción, hasta que me llegó la hora de volver. Ahora me picó otra vez el bicho de la actuación y creo que, tal vez, de repente después de todos estos años tenga algo para ofrecer otra vez. Esto coincidió además con un buen material y una historia atractiva. Pero si no hubiera encontrado esto creo que habría encontrado algún otro proyecto. Esto es lo mejor que había en ese momento".
Al límite de la oscuridad adapta en una hora y media una miniserie que el canal británico BBC emitió en 1985. Entre los dos, además del argumento hay una coincidencia de nombres, ya que el productor del film, Michael Wearing, también dirigió y escribió los episodios de la serie original.
Ésta, de la que Gibson fue seguidor en su momento (al menos según lo que declaró para la promoción del film) tenía que ver con un policía que investiga el asesinato de su hija. Esta investigación lo llevaba a darse de frente con importantes hombres del gobierno que operaban en las sombras protegiendo una operación que tenía que ver con pruebas nucleares.
En su momento el guionista Troy Kennedy Martin dijo haber sido muy influido por el clima político implantado por la administración de Margaret Thatcher y también por todo lo que se hablaba sobre las perspectivas que se abrían ante el avance del armamento nuclear. Kennedy cruzó en su trama la teoría de Gaia (la misma que está detrás de El fin de los tiempos) y que refiere a una respuesta de la naturaleza ante el avance destructor del hombre. El final que originalmente se había escrito para la serie, de hecho, era de corte fantástico; pero después fue cambiado por otro un poco más a tono con la trama policial de conspiraciones.
Una crítica del diario The New York Times comparaba este film con Búsqueda implacable, el film con Liam Neeson en que un grupo de hombres secuestraba a una joven y su padre arrasaba con todo para encontrarla. La comparación se vuelve inevitable, ya que la idea de "agresión a la hija de un hombre más peligroso de lo que parece" se ve en ambas. Claro que en la de Neeson había un trasfondo de trata de blancas y en ésta hay cuestiones ecológicas por detrás de las acciones de los villanos.
Pero una de las mayores diferencias corrió por detrás de cámaras, con lo que esto implicó para Gibson. "Tuve que ajustarme un poco al trabajo", contó en la misma entrevista. "Recuerdo haber tenido a Martin (Campbell, el director y también realizador de Casino Royale), pidiéndome que ajuste hacia abajo el tono. Es que te olvidás de algunos niveles que tenés que mantener y cosas así. Pero luego de esas correcciones, que habrán sido un par, el resto fue bastante natural. Es imposible hacer algo durante treinta años y olvidarlo. Un tipo veterano me dijo una vez que me alejara de lo que estaba haciendo e hiciera otra cosa y luego regresara para descubrir que esto mágicamente rejuvenece tus impulsos. Y tiene razón. A veces no hay nada mejor que unas vacaciones".
A pesar de las exigencias físicas que le implicó este papel, y de la importancia que tiene el cuerpo en las últimas dos películas que dirigió, Gibson dice que no trabaja demasiado para estar en forma. Ahora tiene cincuenta y cuatro años, y reconoce que en parte lo siente. "Lo único que hice fue pedir el servicio de un quiropráctico para el día siguiente al rodaje, porque sabía cómo me iba a sentir", cuenta. "Sabía que me iba a despertar como si fuese un animal atropellado en la carretera. Y fue así. No te levantás de golpe tan rápido como solías hacerlo, y además un tipo de 25 años lo hace mucho más fácilmente que vos. No es una experiencia placentera porque ya no te caés de espaldas de la forma en que solías hacerlo. Pero estará bien mientras luzca bien".
Tal vez Gibson no pueda cambiar su imagen con esta película luego de tantas polémicas y muestras de mal carácter, pero ha vuelto a restablecer su carrera como actor. Y según afirmaba, tiene unos cuantos planes más para continuar por ese camino.
"No me alejé de la industria. Aprendí".
Gibson ha aparecido poco en público en estos siete años, excepto por las presentaciones de La pasión de Cristo y Apocalipto y sus ya conocidos exabruptos que incluso lo llevaron a enfrentarse con la ley. Pero no se ha quedado quieto. Una de las cosas que hizo, según contó, fue comprar una serie de cines en Australia, su país por adopción, algo que lo termina convirtiendo también en participante activo de otra de las patas del negocio del cine. "Bueno, realmente no me alejé de la industria, sino que aprendí mucho sobre la industria del cine", contó en la entrevista con la web Movies Online. "Aprendí sobre la concepción del cine, y también sobre cómo pasar de esa etapa de concepción a la escritura y luego trasladar esas palabras impresas a la pantalla, sobre el montaje de una película, sobre la producción y la dirección. E incluso aprendí cómo venderla y distribuirla por mí mismo. Todo, salvo la exhibición. Así que aprendí prácticamente todo lo que tiene que ver con las distintas etapas". Y ahora que es propietario de varios cines, también conoce y en parte controla el otro aspecto del negocio. Después de trabajar más de tres décadas como actor, ha continuado buscando nuevos aspectos para descubrir dentro de su ambiente laboral.
Tres proyectos por delante
"Vikingos"
proyecto como director
Tras armar polémica dirigiendo "Apocalipto" y "La pasión de Cristo", Gibson tiene entre manos un film sobre vikingos. Será el director y anunció que estará hablada en la lengua de este pueblo. Aún no se ha confirmado cuándo comenzará a filmarla.
The Beaver
comedia con jodie foster
Jodie Foster vuelve a dirigir en esta comedia que actualmente está en posproducción y que se estrenará este año. Ella también actúa junto a Gibson, quien interpreta a un hombre que lleva consigo a todas partes el muñeco de un castor (beaver) al que le habla como si estuviese vivo.
Mad Max 4
posible participación
Gibson no ha desmentido el rumor que dice que podría actuar en la cuarta y demorada película de la saga que le dio fama. El director George Miller comenzaría a filmar este año, con otro actor en lugar de Gibson. Sin embargo se maneja su posible aparición.
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