GUILLERMO ZAPIOLA
Si "¿Dónde estás hermano?" de los hermanos Coen decía basarse en "La Odisea" (aunque casi nadie se dio cuenta), tal vez tengan razón quienes sostienen que su nueva película, "Un hombre serio", es una variante moderna de "El Libro de Job".
Hay por supuesto que forzar bastante los paralelismos para encontrar claras similitudes entre la película, que se estrena mañana, y el famoso texto del Antiguo Testamento acerca de un individuo a quien acaecen toda clase de desgracias y sin embargo no pierde su fe en la Providencia divina. Sin embargo no es del todo errado describir al protagonista de este film (Michael Stuhlbarg) como "un Job moderno".
Como los propios Coen, el personaje es judío (alguien ha dicho que para comprender mejor la película hay que tener algunos conocimientos acerca de la cultura y la religión judías), y hasta que comienza el film se ha considerado un individuo más o menos normal a quien las cosas le han marchado relativamente bien en la vida. A partir de entonces, sin embargo, comienzan a lloverle las calamidades.
Profesor de física en una universidad, el protagonista empieza a verse desbordado por las circunstancias: su esposa está a punto abandonarlo, su hermano es un desquiciado que duerme en el sofá de su `living`, su hijo tiene problemas en la escuela, su hija le roba dinero, hay un personaje anónimo que lo extorsiona, una vecina lo atormenta tomando el sol desnuda, y un alumno que intentó sobornarlo lo amenaza con un juicio por difamación. El hombre buscará aliviar su angustia y resolver sus problemas, ser (como lo anuncia el título) un hombre serio y normal, pero el periplo que emprende a partir de ahí tampoco lo ayuda, y solamente sirve para poner a prueba su fe en la comunidad y en sus principios.
Ni su abogado, ni sus compañeros, ni su familia, ni siquiera uno de los tres rabinos a los que acude parecen tener la respuesta. No parece haber motivo para la suerte de maldición que ha caído sobre él y que va dejándolo poco a poco a un lado del camino sin que a nadie llegue a importarle realmente demasiado.
Un hombre serio es la segunda comedia consecutiva en la carrera de los Coen desde que obtuvieran el Oscar con la sobrevalorada Sin lugar para los débiles. Su tono se aproxima más al de su film siguiente, Quémese después de leerse, aunque observadores internacionales de su obra han podido señalar que también es posible establecer relaciones con otros films previos de los cineastas, desde Simplemente sangre a Barton Fink o Fargo, al menos en lo que tiene que ver con un gusto por las atmósferas enrarecidas y los toques de comedia negra que introducen un elemento de sobresalto en la trágica cotidianeidad de los personajes.
En otros aspectos, el film implica empero una inflexión en la carrera de los Coen. Una de ellas es el elenco: no están sus habituales George Clooney o John Turturro, ni siquiera la gran Frances McDormand con la que Joel tiene la suerte de estar casado. En ese sentido, Un hombre serio parece a priori una película más "independiente" de los hermanos, siempre en la frontera de la industria, pero a veces más volcados hacia adentro y otras (como en este caso) más afuera.
Esa independencia ha sido reconocida por diversos galardones. Antes de empezar, Un hombre serio ya tiene el Robert Altman Award, un premio especial de los Independent Spirit que ha sido concedido a los directores y el elenco, y es candidato a los Independent en los rubros de fotografía (Roger Deakins) y dirección. Su libreto ha sido premiado por el National Film of Review, la Asociación de Críticos de los Estados Unidos y los críticos de Boston. Los críticos de San Francisco premiaron también al fotógrafo. Su protagonista Stuhlbarg ha obtenido un premio Satellite, y el del festival de Santa Barbara. Y el film cuenta con dos candidaturas al Oscar: mejor película y mejor libreto.
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