GUSTAVO PENADES
La pasada semana, la Asamblea General dejó sin efecto la observación que el Ejecutivo formulara al proyecto de Ley Marco de Defensa Nacional. Culmina así un proceso que comenzó con el "Debate Nacional" en el que participación multiplicidad de organizaciones sociales e instituciones públicas y que culminara con la formulación de un proyecto que fuera la base del finalmente sancionado.
Creemos que esta ley es particularmente importante para el país desde varios puntos de vista.
Es una de las pocas o casi única norma sancionada en el período que acaba de finalizar en cuyo estudio el oficialismo generó una instancia de colaboración con la oposición, lo que a la larga terminó siendo altamente fructífero.
En tal sentido, se generó un clima de diálogo constructivo que además de facilitar el trabajo contribuyó al perfeccionar la propuesta original.
Por otra parte, el respaldo obtenido en su pasaje por los Plenarios de ambas Cámaras fue extraordinariamente elevado, manifestándose así algo que puede llamarse una verdadera política de estado en la materia.
En otro sentido, nos parece sumamente importante y curioso -si se permite la expresión- que haya sido en el área de la Defensa y en especial a nivel del componente militar de la Defensa, el área de la Administración en la que se producen cambios de extraordinaria relevancia; cosa que no sucediera en otras dependencias del Estado.
En orden de importancia, quizás sea la creación de Estado Mayor de la Defensa el aporte más importante que realiza la norma.
Esa figura permitirá que las FFAA cuenten con un marco legal que les permitirá avanzar en el concepto de acción conjunta, un concepto cuya implementación era reclamada insistentemente tanto por los profesionales militares como por los estudiosos de la materia.
Tratándose de una modificación de tanta significación por todo lo que conlleva tanto desde el punto de vista de la doctrina, como del personal o la logística, llevará algún tiempo contemplar sus frutos; mas, estamos convencidos, que hemos creado un instrumento que, adecuadamente valorado y dotado del personal idóneo, marcará un verdadero hito en la historia de nuestras Fuerzas Armadas.
Por otra parte, la Ley Marco de Defensa es una clara señal de que el Poder Político se toma en serio los temas de la Defensa y de la Seguridad; que asume que no son cuestiones exclusivas de los profesionales militares, sino que, siendo el componente militar de la Defensa uno de los más importantes, no es el único.
Nos hubiera gustado que la Ley avanzara en otros aspectos que juzgamos imprescindibles, tal el de sentar la base de la futura Inteligencia de Estado, mas, en ese y otros déficit de la norma, el oficialismo, compartiendo nuestra preocupación, asumió el compromiso de generar los complementos legales y reglamentarios necesarios.
En definitiva, contaremos con una ley de Defensa Nacional que, siendo perfectible, se convierte en la base de una serie de reformas que aspiramos se vayan procesando en la próxima administración.
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.